Deportes de invierno y deshidratación:
Si generalmente pensamos en hidratarse bien en verano, tendemos a perder este reflejo con la llegada del frío, pero el cuerpo está sometido al mismo estrés hídrico que en verano. En efecto, nuestro cuerpo necesita un aporte regular de agua durante todo el año, sin importar el tiempo o la estación, para asegurar el buen funcionamiento de nuestro organismo.
En invierno, el aire frío y más seco de la altitud contribuye a la sequedad de la piel, del cabello y de las mucosas, y la sensación de sed también disminuye. Por lo tanto, no hay que fiarse únicamente de ella. Además, tenemos más ganas de orinar y por eso creemos que bebemos lo suficiente. Desgraciadamente, las ganas de orinar están reguladas, entre otras cosas, a nivel de los riñones por la hormona antidiurética, que limita la pérdida de agua en la orina. Esta se inhibe cuando hay un aumento de la presión sanguínea, como durante los periodos de frío. En efecto, cuando el frío alcanza nuestra piel, esto desencadena una vasoconstricción. Existen otras causas de deshidratación, especialmente la actividad física, que consume naturalmente agua, a través de la transpiración, la respiración y el gasto energético muscular. Pero no hay que subestimar los efectos de la exposición solar, la menor accesibilidad a las bebidas, tantos factores que vendrán a agotar las reservas hídricas para empobrecerlas. No olvidemos que la lucha contra el frío consume energía
Mecanismo de deshidratación:
Los deportes de invierno requieren un esfuerzo físico considerable: los músculos se ven muy solicitados por la práctica del esquí o del snowboard. Su trabajo produce calor que debe evacuarse para permitir la regulación térmica de su cuerpo. Así, la transpiración permite regular la temperatura de su cuerpo provocando una pérdida de líquido y de electrolitos (sodio, magnesio, potasio, …). Esto favorece la deshidratación con pérdidas de agua que pueden variar entre 0,5L y 1,5L por hora en función de la intensidad del esfuerzo.
Sin embargo, una deshidratación leve a moderada tiene consecuencias importantes para el deportista y puede provocar: una bajada de energía y menos resistencia, calambres, riesgo de lesiones, una peor recuperación. En efecto, ¡una deshidratación del 2% representa una disminución del rendimiento del 20%!
Prepararse antes de la estancia en la estación de esquí:
¿Le apetece disfrutar en las pistas este invierno? Para prepararse antes de esquiar, es importante hacer reservas de energía: se duerme bien y se adopta una alimentación adecuada, rica en carbohidratos complejos y verduras. En el menú, por tanto, tres días antes de la salida, pasta, arroz, sémola, patatas, lentejas, garbanzos o guisantes partidos… tanto en el almuerzo como en la cena.
La prioridad de las adaptaciones alimentarias se centrará en la prevención de la deshidratación y de la hipoglucemia, que son dos factores importantes de accidente y traumatismo deportivo, sobre todo si la preparación física se ha descuidado previamente.
En cuanto a la hidratación, la principal precaución será «pensar en ello». Se recomienda beber al menos un litro (fuera de las comidas) para una jornada de esquí. Pueden indicarse varias bebidas: agua, zumos de frutas o incluso bebidas lácteas aromatizadas;
En lo que respecta al aporte energético, no habrá que descuidar la colación, en forma de barritas de cereales o frutas, por ejemplo, que permitirán reponer las reservas energéticas
¿Qué tipos de bebidas conviene priorizar?
Durante un esfuerzo y durante la actividad física, nuestro cuerpo no pierde únicamente agua, sino también electrolitos esenciales para el funcionamiento de nuestro organismo, como por ejemplo el sodio, que es el principal componente del sudor. Las bebidas consumidas deben actuar así rápida y eficazmente para evitar cualquier deshidratación y carencias de sales minerales.
El contenido de carbohidratos también es importante a tener en cuenta, ya que esto permite aportar energía al organismo.
Por ello, la bebida isotónica es ideal porque favorece la absorción intestinal del agua, los carbohidratos y las sales minerales. Además, actúa rápidamente sin cargar el estómago, lo que podría provocar sensaciones de hinchazón.
Consumir una bebida energética isotónica a base de carbohidratos es, por tanto, una excelente manera de optimizar su hidratación, ya sea durante el esfuerzo o la recuperación. Y esto, tanto si practica un deporte de resistencia como si no. El objetivo de estas bebidas es compensar la pérdida de minerales y oligoelementos.
Hydratis es, por tanto, su aliado para sus estancias deportivas en invierno en la montaña. En efecto, las pastillas Hydratis enriquecen su agua con sales minerales, sodio y glucosa, así como con oligoelementos, con el fin de crear una bebida ultra hidratante al tiempo que contribuyen a la recuperación muscular y a reducir la fatiga.