La hidratación es un punto clave para el buen funcionamiento de nuestro organismo, esto permite ayudar a la circulación de la sangre y garantizar funciones cognitivas óptimas, por ejemplo. Pero, ¿cómo hacer para rehidratarse rápidamente cuando se está deshidratado? Eso es lo que vamos a ver en este artículo.
1. ¿Por qué hay que rehidratarse rápidamente?
Como el agua es un elemento esencial para el funcionamiento del cuerpo, si aparece una deshidratación, esto puede provocar varios síntomas incómodos para usted. El impacto en la salud será, en primer lugar, físico, con fatiga, calambres o incluso piel seca, y luego cerebral, con una disminución de la capacidad de concentración y la aparición de un estado de confusión. Por último, a nivel renal, existen riesgos de cálculos renales e incluso de insuficiencia renal, si la deshidratación persiste.
El tiempo necesario para la rehidratación depende del nivel de gravedad. Para una deshidratación leve, hay que contar algunas horas, hidratándose regularmente. Esto puede llevar un día entero para un nivel de deshidratación más importante. Y en ese caso, esto requiere el consumo de bebidas con electrolitos, por ejemplo. En los casos más graves, una rehidratación por vía intravenosa es necesaria y puede tardar varios días.
2. ¿Cuáles son los signos de una deshidratación?

Los signos y síntomas de una deshidratación dependen de la edad de la persona afectada.
En los adultos, incluyen sensación de sed, boca seca, dolores de cabeza, orina oscura y fatiga.
En los niños que son más vulnerables a la falta de agua, se observa una disminución de la producción de orina, boca y labios secos, llanto más frecuente pero con pocas lágrimas, respiración rápida, ojos hundidos y extremidades frías si la situación se vuelve crítica.
Por último, para las personas mayores, la sensación de sed suele estar alterada porque estas pierden las ganas de beber con la edad. Los síntomas que pueden presentar incluyen fatiga, somnolencia, confusión, mareos y orinas oscuras poco frecuentes.
3. ¿Cuál es la mejor bebida para hidratarse?
Para rehidratarse eficazmente, no basta con beber solo agua. Es esencial reconstituir las reservas de minerales como el sodio, el potasio y el magnesio. ¡Una deshidratación no es solo una pérdida de agua sino también una pérdida de electrolitos! Estas son las principales opciones disponibles para una rehidratación:
El agua sola es la opción más lógica y accesible, pero no contiene suficientes electrolitos.
Los jugos de frutas diluidos aportan potasio y glucosa, pero su contenido de azúcar debe vigilarse.
Las bebidas con electrolitos son particularmente eficaces porque contienen agua y minerales.
Las soluciones de rehidratación oral, recomendadas por los profesionales de la salud, son las más eficaces para combatir la deshidratación, pero están destinadas ante todo a los niños pequeños.
Cada electrolito desempeña un papel clave en la hidratación : el sodio ayuda a retener el agua, el potasio regula el equilibrio hídrico y el magnesio sostiene las funciones musculares y nerviosas.

En Hydratis, hemos diseñado pastillas compuestas de electrolitos y de una ligera dosis de azúcar que favorecen la absorción del agua por su organismo. Son particularmente útiles durante esfuerzos físicos intensos o durante un período de mucho calor, pero también para todas las personas que tienen dificultades para hidratarse o que buscan hidratarse eficazmente. Así, pueden consumirse a diario para optimizar su hidratación.
4. ¿Cómo rehidratarse bien según la situación?
Las diferentes soluciones para rehidratarse varían en función de la causa de la deshidratación. Algunas situaciones requieren un aporte hídrico simple, mientras que otras implican un reequilibrio electrolítico específico para compensar las pérdidas de minerales y mantener un buen funcionamiento celular.
4.1 En caso de gastroenteritis o fiebre
Durante una gastroenteritis, la diarrea y los vómitos provocan una pérdida rápida de agua y electrolitos (sodio, potasio, cloruro). Estas pérdidas son particularmente críticas en los niños y lactantes, porque su pequeña masa corporal los hace más vulnerables a la deshidratación.
En los lactantes y los niños pequeños, es esencial administrar soluciones de rehidratación oral (SRO), recomendadas por la OMS. Estas soluciones contienen una mezcla precisa de glucosa y electrolitos que permite una rehidratación eficaz mediante el transporte sodio-glucosa en el intestino.
En el adulto, salvo en caso de deshidratación grave, las SRO no siempre son necesarias. Una bebida con electrolitos o un caldo salado pueden ser suficientes para compensar las pérdidas de agua y minerales.
La fiebre provoca una sudoración excesiva, aumentando así el riesgo de deshidratación. El agua sola puede ser suficiente en caso de fiebre leve, pero si la sudoración es importante o si la alimentación es reducida, una bebida que contenga minerales (caldo, jugos de frutas diluidos, bebida con electrolitos) puede ser beneficiosa.
4.2 Después de un esfuerzo físico o en caso de mucho calor
El ejercicio físico y el calor aumentan la transpiración, provocando entonces una pérdida de agua y minerales. La composición del sudor varía según las personas, pero generalmente contiene sodio, potasio, magnesio y cloruro.
Si el esfuerzo es corto, es decir, menos de una hora y de baja intensidad, el agua sola suele ser suficiente, sobre todo si la alimentación compensa después las pérdidas minerales. Si no es el caso, entonces las bebidas compuestas de electrolitos son interesantes y deben priorizarse.
Si el esfuerzo dura más de una hora o es intenso, se recomienda una bebida hipotónica o isotónica. Estas bebidas aportan sodio y más o menos carbohidratos para optimizar la absorción hídrica, prevenir los calambres musculares y mantener la energía.

Con mucho calor, el cuerpo sufre una pérdida continua de agua a través de la transpiración, incluso sin actividad física. Entonces es importante beber regularmente pequeñas cantidades de agua y priorizar bebidas ricas en electrolitos si la sudoración es importante. Las aguas minerales ricas en sodio, los caldos y las soluciones hipotónicas compuestas de electrolitos son excelentes opciones.
4.3 Para los bebés, las personas mayores y las mujeres embarazadas
Estos tipos de personas son más sensibles a la deshidratación y requieren una hidratación adaptada.
En los bebés, su alta proporción de agua corporal (80% de agua al nacer) los hace más vulnerables a la deshidratación, en particular en caso de fiebre o diarrea. ¡Así que no olvide consultar a un profesional de la salud! Desde los primeros signos (orina escasa, llanto sin lágrimas, fontanela hundida), es crucial administrar una solución de rehidratación oral (SRO). No se les debe dar grandes cantidades de agua pura, ya que esto podría provocar una dilución del sodio sanguíneo (hiponatremia).
En las mujeres embarazadas, sus necesidades de agua aumentan para compensar la expansión del volumen sanguíneo y sostener el desarrollo del feto. Se recomienda beber de 1,8 a 2,5 L de agua al día, aumentando el consumo en caso de calor o actividad física. En caso de náuseas o vómitos frecuentes, puede ser necesaria una hidratación rica en electrolitos para evitar desequilibrios minerales.
En las personas mayores, estas sienten menos sed y, por lo tanto, están particularmente expuestas al riesgo de deshidratación, lo que puede agravar trastornos como el estreñimiento, las infecciones urinarias o la confusión mental. Es esencial ofrecerles regularmente agua o bebidas hidratantes. La incorporación de alimentos ricos en agua (frutas, verduras, sopas) también permite mejorar su estado hídrico.
5. ¿Cómo hacer una solución de hidratación casera?
Aquí tiene una receta rápida y eficaz para que pueda hacer sus propias bebidas para hidratarse de manera óptima.
Aquí están los ingredientes:
- 1L de agua
- 10 a 30g de azúcar (según sus gustos)
- ½ cucharadita de sal
- Jugo de limón
Simplemente mezcle todos los ingredientes y conserve su bebida en frío. Consúmala dentro de las 24 h.
6. ¿Cuándo hay que pedir ayuda médica?
La ayuda médica es indispensable si la persona pierde el conocimiento, no produce orina durante más de 8 horas o presenta síntomas de deshidratación grave.
En los bebés, hay que preocuparse si no cae ninguna lágrima al llorar, si se niega a beber o no orina al menos tres veces al día. También es necesaria una consulta en caso de fiebre alta, diarrea o vómitos persistentes. En todos los casos, le aconsejamos acudir a un profesional de la salud.
En función de la causa y de la gravedad de la deshidratación, es esencial adoptar la solución de hidratación más adaptada a sus necesidades, ya se trate de agua pura, bebidas con electrolitos, soluciones de rehidratación oral o una alimentación rica en agua.
Una buena prevención pasa por una hidratación regular, adaptada a las condiciones climáticas, a la actividad física y a las necesidades específicas de cada uno. Manteniéndose atento a los signos de deshidratación, es posible actuar rápidamente y evitar complicaciones.
Bibliografía