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Deshidratación en el niño: ¿cuáles son nuestros consejos?

 

Un niño puede deshidratarse rápidamente, sobre todo durante enfermedades o en caso de calor intenso. Es un fenómeno peligroso porque la deshidratación sigue siendo lamentablemente una causa importante de mortalidad infantil.

Además, los lactantes tienen necesidades de agua muy elevadas en relación con su masa corporal y pueden tener dificultades para expresar o satisfacer su sed por sí mismos. De hecho, ¿sabías que el 80% del peso de un lactante era agua? como recordatorio, ¡en los adultos esto representa aproximadamente el 60%!

Reconocer los signos y saber cómo reaccionar es crucial para prevenir complicaciones graves. Este artículo te ayudará a comprender las causas, los síntomas, el diagnóstico y el tratamiento de la deshidratación en los niños, según su edad.

Las causas de la deshidratación en el niño

Las causas de la deshidratación en el niño son numerosas y no se limitan únicamente a los periodos de mucho calor. Por lo tanto, siempre hay que prestar atención al estado de los niños. Para ello, se recomienda prestar atención a las causas más comunes e identificables, que son:

La diarrea

Las diarreas se subestiman, ya que a menudo son virales, de corta duración y benignas. Sin embargo, provocan sistemáticamente importantes pérdidas de agua que pueden causar directamente una fuerte deshidratación, sobre todo en el lactante.

Esto es aún más cierto en el caso de una diarrea aguda, asociada a heces líquidas y continuas, que provocará una pérdida aún mayor de masa y de agua.

En todos los casos de diarrea, será necesario reemplazar el agua y las sales minerales perdidas para evitar complicaciones o incluso una hospitalización.

Los vómitos

Los vómitos también son peligrosos para la salud de un niño. En caso de vómitos repetidos, la pérdida de líquidos puede ser considerable y provocar una deshidratación que requerirá imperativamente un aporte de minerales, vitaminas y nutrientes.

  1. La fiebre del niño

En un bebé o un niño pequeño, la fiebre suele ser una fuente de preocupación. Probablemente se ha instalado una infección y la fiebre la combate. Si su hijo tiene más de 39°C de temperatura y esta dura más de dos días, corre el riesgo de comer menos, beber menos y sudar abundantemente. El riesgo de deshidratación puede entonces volverse importante.

  1. La gastroenteritis del lactante

La gastroenteritis acumula los síntomas de la diarrea, los vómitos y la fiebre, y debe tomarse muy en serio, más aún en un niño muy pequeño, cuyo cuerpo está compuesto en un 80% de agua. La pérdida de agua corporal es aún más acentuada y la deshidratación es un peligro real para el niño.

  1. El calor

Durante las olas de calor y los calores intensos, una exposición prolongada al sol, pasar demasiado tiempo en una habitación poco ventilada y un bajo consumo de agua pueden provocar la deshidratación del niño: suda y pierde líquido. También en este caso hay que rehidratarlo sin demora.

Signos y síntomas de la deshidratación en el niño

Para luchar contra la deshidratación, primero hay que identificarla correctamente y de manera eficaz. Existen numerosos síntomas que pueden indicar potencialmente la deshidratación o su inicio.

Síntomas en el lactante

La deshidratación del lactante presenta signos precisos. En efecto, al no poder identificar y expresar por sí mismo sus necesidades, es necesario prestarle una atención especial. Estos son los síntomas en el lactante: 

  • Una boca seca y ausencia de saliva: el aspecto de los labios puede facilitar su identificación.
  • Pañales menos mojados o la necesidad de cambiar menos de 4 pañales al día.
  • La fontanela (zona blanda en la cabeza) está anormalmente hundida.
  • La aparición de llanto sin lágrimas.
  • Somnolencia o irritabilidad inusual.

Síntomas en niños mayores (2-7 años)

Los signos evolucionan cuando el niño crece. Aunque puede expresar su sed o sus síntomas más fácilmente, aun así hay que permanecer atentos a estos signos: 

  • Una sed intensa manifestada por el niño,
  • Una orina muy oscura y poco frecuente,
  • Mareos y fatiga,
  • Ojos secos, con ojeras o hundidos en sus órbitas,
  • Confusión e irritabilidad anormal,
  • Mucosas bucales (lengua, labios) pegajosas o secas,
  • Una disminución repentina del peso. En el niño, la deshidratación puede aparecer con una pérdida del 3% del peso, llegando al 5% en caso de deshidratación grave. Más allá del 10%, los órganos vitales corren un gran peligro.

Las etapas de la deshidratación en el niño

Hay que saber que la deshidratación en el niño se divide en varias etapas con una evolución visible de los síntomas. Por lo tanto, hay que detectar eficazmente los signos para impedir que pase a la etapa superior. Se pueden identificar estas etapas según los siguientes síntomas:

  1. La deshidratación leve
  • Aparición de la sed
  • Inicio de la sequedad de la boca
  • Disminución visible de la cantidad de orina

  1. La deshidratación moderada
  • Resecamiento y enfriamiento de la piel
  • Aumento de la fatiga y somnolencia
  • Una orina que se vuelve más oscura

  1. La deshidratación grave
  • Ausencia completa de micción (acción de orinar)
  • Letargo y alteraciones de la conciencia
  • Posiblemente vómitos y convulsiones

Diagnóstico de la deshidratación en el niño

Tras la aparición de los primeros signos identificables, conviene diagnosticar correctamente al niño. Entonces pueden ponerse en práctica varios medios: 

  1. El examen físico

Para diagnosticar físicamente la deshidratación, se puede observar la elasticidad de la piel, que puede estar reducida. Como se indicó anteriormente, los ojos más hundidos en sus órbitas y la fontanela más hundida en el lactante también son signos destacables.

  1. El análisis de las funciones vitales

Estudiar las funciones vitales también es una etapa importante del diagnóstico. Así, la frecuencia cardíaca puede volverse más elevada de lo habitual durante un esfuerzo, para bombear la sangre que se vuelve más viscosa a causa de la falta de agua. La presión arterial también puede verse alterada porque la deshidratación afecta la capacidad del cuerpo para regular la presión.

  1. Realización de pruebas

Por último, pueden realizarse pruebas adicionales para confirmar y precisar la deshidratación, como un análisis de sangre que permite evaluar el nivel de electrolitos y un análisis de orina que permitirá comprobar su concentración y su color.

Tratamiento de la deshidratación en el niño

Cuando aparecen los primeros signos de una deshidratación leve, no hay que entrar en pánico, sino más bien solucionar el problema rápidamente. Para ello, existen varios medios para rehidratarse, además de simplemente beber agua.

Estos diferentes métodos dependen de la gravedad de la deshidratación y de la edad del niño. Permiten tratar los problemas asociados, como es el caso de la pérdida de electrolitos.

Tratamiento en los lactantes

Para rehidratar a un lactante, es posible administrarle por vía oral soluciones de rehidratación oral (SRO) que contienen electrolitos, azúcar y zinc. Lo más eficaz es darle pequeñas cantidades frecuentes, es decir, aproximadamente de 5 a 10 ml cada 5 minutos.

En los casos más graves, o cuando la deshidratación provoca vómitos (impidiendo una rehidratación oral eficaz), puede ser necesario rehidratar mediante perfusión.

Tratamiento en niños mayores

También es posible utilizar soluciones de rehidratación oral (SRO) para rehidratarlos. Aunque los niños se nieguen a beber mucho de una sola vez, siempre es posible animarlos a beber frecuentemente pequeños sorbos.

Después de la rehidratación, se recomienda retomar una alimentación ligera y rica en electrolitos, como plátanos, arroz o sopas.

Prevención de la deshidratación en el niño

Aunque hayas podido ver cómo identificar fácilmente los signos de la deshidratación en el niño, y cómo remediarla, siempre es preferible prevenir el problema manteniéndose correctamente hidratado.

Para ello, la mejor manera es vigilar directamente la hidratación de los niños, especialmente en periodos de enfermedad o de mucho calor. Si habitualmente no beben mucha agua, siempre es posible ofrecerles de beber regularmente, incluso cuando no tienen sed.

Para los niños más activos y las salidas al aire libre, es muy eficaz utilizar bebidas enriquecidas con electrolitos. Para ello, puedes utilizar las pastillas Hydratis, contienen electrolitos y oligoelementos, optimizando la absorción del agua en el cuerpo. De esta manera, esto reducirá considerablemente el riesgo de deshidratación. ¡Ofrecemos diferentes sabores para adaptarnos a todos! Ten en cuenta que recomendamos consultar a un profesional de la salud para los niños de 3 y 4 años y, para los niños mayores (de 4 a 10 años), recomendamos un máximo de 3 pastillas al día para mejorar su hidratación. 

¿Qué hay que recordar sobre la deshidratación del niño?

La deshidratación en el niño es una urgencia que no debe tomarse a la ligera. Al reconocer rápidamente los signos y ofrecer una rehidratación adecuada, los padres pueden evitar complicaciones graves. No dude en consultar a un profesional de la salud si tiene dudas sobre el estado de hidratación de su hijo.


Bibliografía

Montain, S., & Coyle, E. (1992). Influence of graded dehydration on hyperthermia and cardiovascular drift during exercise.. Journal of applied physiology, 73 4, 1340-50 . https://doi.org/10.1152/JAPPL.1992.73.4.1340.

La deshidratación gradual durante el ejercicio aumenta la temperatura corporal central, la frecuencia cardíaca y el volumen sistólico, y mayores volúmenes de líquido reducen estos efectos: https://www.inspq.qc.ca/mieux-vivre/sante/problemes-sante-courants/deshydratation?