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Deshidratación y fiebre: síntomas, causas, prevención y soluciones rápidas

La fiebre es un síntoma común de muchas enfermedades porque es un mecanismo eficaz del cuerpo para eliminar a los intrusos. Pero, ¿es un síntoma de deshidratación ? ¿Y en qué caso pueden aparecer conjuntamente estos dos fenómenos? ¡Eso es lo que vamos a descubrir en este artículo!


Deshidratación y fiebre: síntomas, causas y soluciones

La deshidratación designa una situación en la que el organismo tiene déficit de agua. Como esta es esencial para muchos órganos del cuerpo, la deshidratación se hace sentir rápidamente a través de signos como el cansancio, calambres, disminución del rendimiento físico y mental…

La deshidratación suele producirse cuando una importante pérdida de líquido, especialmente a causa del aumento de la sudoración, ocurre en un corto período de tiempo, como durante episodios de diarrea, vómitos, o después de una sesión de deporte muy intensa. En los adultos y los niños, esta pérdida de agua puede volverse rápidamente problemática si no se compensa.

Los lactantes y los niños pequeños son particularmente susceptibles a la deshidratación porque el agua es muy importante para ellos. En su caso, suele producirse a causa de enfermedades que provocan diarrea, vómitos y fiebre, como la gastroenteritis, por ejemplo. También puede producirse como consecuencia de una hidratación insuficiente en épocas de calor.


Fiebre y deshidratación: una relación compleja

¿La deshidratación provoca fiebre?

En caso de deshidratación grave, es posible que aparezca una fiebre leve, pero esto está lejos de formar parte de los síntomas más comunes.

Si la fiebre y la deshidratación son concomitantes, es más probable que sea la primera la que origine la segunda, como síntoma de una enfermedad que puede causar una pérdida importante de líquidos como la gastroenteritis o bien provocando grandes pérdidas a través de la sudoración.

¿El calor da fiebre?

El calor en sí mismo no provoca fiebre, pero conduce inevitablemente a un aumento de la temperatura corporal. Si esta temperatura supera los 40°C, puede causar una insolación o un golpe de calor, que sí están asociados con la fiebre. Sin embargo, esta no es de la misma naturaleza que la fiebre causada por una infección, ya que está provocada por el entorno y no por el organismo.


Síntomas de la deshidratación según la edad

Los síntomas de la deshidratación pueden ser bastante diferentes según la edad de la persona afectada. Las personas con mayor riesgo son las personas mayores, los niños y los bebés.

Para los adultos sanos y los adolescentes, los síntomas más comunes son primero la sed, luego los labios secos, una orina más oscura y el cansancio. Pueden añadirse nuevos síntomas a estos en caso de deshidratación grave, como dolores de cabeza, una mirada apagada y hundida, dolores de cabeza y mareos.

Los bebés deshidratados pueden presentar una fontanela hundida (parte blanda en la parte superior del cráneo), llanto sin lágrimas y pañales secos.


¿Cómo reaccionar ante la deshidratación acompañada de fiebre?

¿Cómo prevenir la deshidratación?

Para hidratarse de manera óptima y prevenir la deshidratación en caso de mucho calor, hay que beber regularmente y en cantidades moderadas. También es importante asegurarse de que el agua que se bebe contenga suficientes electrolitos para compensar las pérdidas, ya que desempeñan un papel muy importante en el buen funcionamiento del organismo.

¿Qué hacer en caso de deshidratación grave?

En caso de deshidratación grave, hay que reaccionar rápidamente. Primero, consultar urgentemente a un médico. Este podrá administrar una solución intravenosa (IV) líquida que contenga cloruro y sodio para restablecer el equilibrio electrolítico y favorecer la retención de agua. Después, en cuanto la persona esté en condiciones de beber, se le podrá dar una solución de rehidratación oral (SRO) que es más eficaz para la rehidratación que el agua normal.

¿Qué hacer en caso de deshidratación moderada en el adulto y el adolescente?

En caso de deshidratación moderada, también es posible utilizar una solución de rehidratación que contenga glucosa y sodio para optimizar la absorción de agua por el organismo.

¿Qué hacer en caso de deshidratación en los lactantes?

Para el bebé, la deshidratación es particularmente peligrosa, por lo que hay que estar muy atento a los signos que podrían indicar una falta de agua. Si los detecta, primero hay que contactar con un médico lo antes posible y dar al bebé agua adecuada regularmente.

¿Por qué utilizar las pastillas Hydratis?

Una solución práctica y eficaz para hidratarse o rehidratarse puede ser utilizar las pastillas Hydratis. Estas están específicamente diseñadas para optimizar la absorción de agua por el cuerpo y están compuestas de electrolitos (sodio, potasio, magnesio, cloruro…) y oligoelementos (zinc, manganeso), pero también de azúcar. En efecto, el azúcar y el sodio favorecen el paso del agua entre el intestino y la sangre. La toma debe hacerse preferiblemente fuera de las comidas con dos a tres pastillas, con un límite máximo de 5 al día.


La fiebre y la deshidratación son fenómenos que pueden combinarse con frecuencia, especialmente en el contexto de enfermedades como la gastroenteritis o tras una exposición prolongada al calor. Para limitar los riesgos para la salud, es esencial adoptar gestos simples pero cruciales: mantener una hidratación regular a lo largo del día hidratándose en pequeñas cantidades regulares, especialmente después de episodios de vómitos, por ejemplo, o de sudoración excesiva. No olvide prestar especial atención a las personas vulnerables, como los niños y las personas mayores, e invítelas a consultar urgentemente a un médico para recibir un tratamiento adecuado. Una vigilancia proactiva puede marcar toda la diferencia para prevenir estas situaciones a veces peligrosas. 


Bibliografía :