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Por qué la menopausia aumenta el riesgo de deshidratación: explicaciones y consejos de expertos

La menopausia es una etapa natural de la vida de las mujeres, pero viene acompañada de numerosos cambios hormonales y físicos. Entre los efectos a menudo subestimados, la deshidratación ocupa un lugar central.

De hecho, muchas mujeres menopáusicas sienten más sed, la sequedad de la piel o incluso una fatiga persistente, sin comprender siempre que estos síntomas que su cuerpo presenta, reflejan una falta de hidratación.

Este artículo le ofrece consejos prácticos para comprender mejor los vínculos entre la menopausia y la hidratación, reconocer los síntomas de deshidratación, y descubrir cómo adaptar su rutina diaria para preservar su salud y su bienestar. 

 

¿Por qué la menopausia aumenta el riesgo de deshidratación?

La menopausia provoca una serie de cambios hormonales y fisiológicos que alteran el equilibrio hídrico en el cuerpo. Varios mecanismos explican estas alteraciones.

Sofocos y sudores nocturnos que acentúan la pérdida de agua

Elise Furet, doctora ginecóloga y especialista en cirugía ginecológica robótica, afirma en este artículo que « las manifestaciones observadas con mayor frecuencia durante la menopausia son los sofocos. Se caracterizan por una sensación repentina de calor intenso que se extiende por la parte superior del cuerpo, a menudo acompañada de enrojecimiento cutáneo y de sudoración excesiva. »

También provocan una pérdida importante de agua y minerales, sobre todo si se producen varias veces al día. 

Estos episodios de sudoración intensa tienen un efecto directo sobre el sistema nervioso y muscular. Pueden provocar una carencia de electrolitos (en particular sodio, potasio y magnesio), esenciales para el buen funcionamiento del cuerpo

Estos mecanismos, sumados a la edad y la disminución de ciertas hormonas, reducen la capacidad del organismo para mantener una hidratación corporal óptima. De ello se deriva directamente una alteración de la temperatura corporal y del sueño.

Un aporte regular de agua permite compensar estas pérdidas y limitar los riesgos de deshidratación.

Disminución de los estrógenos e impacto en la regulación hídrica

En la menopausia, la producción de estrógenos disminuye progresivamente. Sin embargo, estas hormonas desempeñan un papel crucial en la regulación hídrica del cuerpo. Favorecen la buena distribución de los líquidos en los tejidos y participan en el mantenimiento de la elasticidad cutánea.

Cuando su nivel disminuye, el cuerpo pierde parte de su capacidad para retener agua, lo que provoca una deshidratación más rápida. Además, la sensación de sed tiende a atenuarse con la edad, lo que hace que preservar el nivel de hidratación sea aún más importante.

Envejecimiento natural de la piel y disminución de la elasticidad cutánea

El envejecimiento natural de la piel, combinado con la disminución de estrógenos, reduce la producción de colágeno y de ácido hialurónico. Estos dos componentes están presentes de forma natural en el cuerpo y garantizan la firmeza y la hidratación de la piel

Esta reducción hace que la epidermis sea más fina, menos flexible y más sensible a la sequedad. En otras palabras, aunque beba suficiente, la retención de agua en las células es menos eficaz, de ahí la necesidad de una hidratación tanto interna como externa. 

 

¿Cuáles son los síntomas de la deshidratación durante la menopausia?

« Mantenerse atenta a la hidratación es esencial a cualquier edad, pero aún más durante la menopausia, cuando el cuerpo se vuelve más sensible y los síntomas relacionados con la falta de agua se hacen más frecuentes. » explica la nutricionista Antonia de Gier en un dossier dedicado a la menopausia.

La deshidratación durante la menopausia puede manifestarse mediante una variedad de síntomas visibles y percibidos en todo el cuerpo. Detectar precozmente estos síntomas permite adoptar soluciones eficaces.

Fatiga persistente y disminución de energía

La deshidratación afecta al metabolismo y al transporte de nutrientes en el cuerpo. Puede sentir una fatiga inhabitual, incluso después de una buena noche de sueño.

Esta pérdida de energía se explica por una disminución del volumen sanguíneo, que limita el aporte de oxígeno a los músculos y al cerebro.

Sequedad de la piel, de los ojos y de las mucosas

Una piel tirante, unos labios agrietados o una sequedad vaginal son signos claros de deshidratación.

Las mucosas, que desempeñan un papel protector, se vuelven más frágiles y propensas a las irritaciones. Esto puede afectar a la calidad de vida, especialmente en la esfera íntima.

Dolores de cabeza, mareos, sensación de boca seca

Cuando al organismo le falta agua, la presión arterial tiende a bajar, lo que puede provocar mareos o dolores de cabeza.

La sensación de boca seca y la disminución de la salivación también son frecuentes, con efectos directos sobre la salud bucal y la función corporal en general. 

Trastornos de la concentración y del estado de ánimo

El cerebro es particularmente sensible a la deshidratación. Incluso una pérdida moderada de agua (1 a 2 % del peso corporal) puede alterar las funciones cognitivas : dificultad para concentrarse, irritabilidad, bajón anímico, estrés, etc.

Estos efectos pueden sumarse a las variaciones hormonales, amplificando los trastornos del estado de ánimo típicos de la menopausia.

 

Las consecuencias de la deshidratación sobre la salud y la piel

Las consecuencias de una hidratación insuficiente no se limitan a una sudoración excesiva o una fatiga pasajera. También afecta a la salud cardiovascular, al sueño, al sistema urinario, etc.

Impacto en la salud cardiovascular

La disminución del volumen sanguíneo relacionada con la deshidratación puede acentuar los trastornos circulatorios. El corazón debe realizar un esfuerzo adicional para bombear la sangre, lo que aumenta la fatiga y puede agravar ciertas patologías cardiovasculares.

Ahora bien, en la menopausia, el riesgo de enfermedades cardíacas ya es más elevado debido a la disminución de los estrógenos protectores. 

Mayor riesgo de infecciones urinarias

Una hidratación insuficiente reduce la frecuencia de las micciones de orina y favorece la proliferación bacteriana en las vías urinarias.

Esto explica por qué las infecciones urinarias son más frecuentes en las mujeres menopáusicas. Beber regularmente ayuda a limpiar naturalmente los riñones y la vejiga. 

Envejecimiento cutáneo acelerado (arrugas, pérdida de luminosidad)

La piel deshidratada pierde su flexibilidad y su luminosidad. Las arrugas se vuelven más visibles, sobre todo en las zonas finas como el contorno de los ojos o de la boca.

La falta de hidratación también debilita la barrera cutánea, haciendo que la piel sea más sensible a las agresiones externas (contaminación, rayos UV, viento). 

Agravamiento de la fatiga y de los trastornos del sueño

La deshidratación puede alterar el ritmo circadiano y acentuar el insomnio ya frecuente en la menopausia.

Además, los despertares nocturnos relacionados con los sudores pueden agravar la pérdida de agua, creando un círculo vicioso entre falta de sueño y fatiga crónica. 

 

¿Qué bebidas conviene priorizar en la menopausia para mantenerse bien hidratada?

Para compensar la deshidratación relacionada con la menopausia, la elección de las bebidas desempeña un papel determinante.

El agua: base esencial de la hidratación

El agua sigue siendo la bebida más eficaz para compensar las pérdidas hídricas. Se recomienda beber regularmente a lo largo del día, sin esperar a tener sed. 

Para las mujeres, las recomendaciones son de 1,6 L al día, a ajustar según su actividad, la temperatura y la frecuencia de los sofocos. Si desea consejos personalizados, no dude en realizar nuestro diagnóstico de hidratación en nuestro sitio web.

Las tisanas e infusiones sin azúcar

Las tisanas a base de plantas como la manzanilla, la verbena o la menta piperita son excelentes alternativas al agua. Calman, favorecen la digestión y contribuyen a la hidratación. No obstante, evite las infusiones demasiado diuréticas (como el té verde en exceso). 

Las aguas ricas en minerales (magnesio, calcio) para compensar las pérdidas

Algunas aguas minerales, ricas en magnesio o en calcio, pueden ayudar a regular los calambres, la fatiga o la irritabilidad relacionadas con la menopausia. Estos minerales participan en el equilibrio nervioso y muscular y favorecen la densidad ósea

Las bebidas con electrolitos en caso de mucho calor o actividad física

Durante los esfuerzos físicos o en período estival, las bebidas con electrolitos son útiles para evitar las carencias de minerales

 

¿Qué bebidas evitar durante la menopausia?

Si algunas bebidas favorecen la hidratación y el bienestar, otras pueden, por el contrario, acentuar la deshidratación y agravar los síntomas de la menopausia.

Café en exceso y bebidas energéticas

El café, consumido en exceso, tiene un efecto diurético que favorece la pérdida de agua y de minerales. Dos tazas al día son más que suficientes. Más allá de esta cantidad, corre el riesgo de agravar la deshidratación y las palpitaciones. 

Las bebidas energéticas, a menudo ricas en cafeína y azúcar, deben evitarse por las mismas razones.

El alcohol acentúa la deshidratación y los sofocos

El alcohol aumenta la diuresis, dilata los vasos sanguíneos e intensifica los sofocos. Incluso un consumo moderado puede provocar enrojecimiento y alterar el sueño. Si lo bebe ocasionalmente, procure siempre compensarlo con una buena hidratación.

Refrescos azucarados y bebidas industriales

Muy ricos en azúcar y aditivos, los refrescos desestabilizan la glucemia y perjudican la retención de agua. También favorecen el aumento de peso, un problema frecuente en la menopausia.

Para combinar placer e hidratación, opte más bien por aguas infusionadas caseras con limón, menta o pepino.

 

Consejos prácticos para prevenir la deshidratación

Según la doctora Louise Newson, experta en salud hormonal y autora de éxito, los siguientes consejos le ayudarán a mantener su nivel hídrico durante la menopausia.

Beber regularmente, incluso sin sed

Los especialistas recomiendan beber a lo largo del día, en pequeños sorbos. En la menopausia, la sensación de sed disminuye. Por lo tanto, es preferible establecer una rutina : un vaso de agua al despertarse, uno antes de cada comida y luego algunos sorbos cada hora. 

Apostar por la hidratación a través de los alimentos

Algunos alimentos, en particular las frutas y verduras (pepino, sandía, naranja, calabacín, etc.) tienen un alto contenido de agua y contribuyen de forma natural a la hidratación.

Las sopas o smoothies caseros también son excelentes opciones, sobre todo cuando le cuesta beber suficiente agua. 

Cuidados externos y complementos de hidratación

Utilice soluciones hidratantes y cremas ricas en ácido hialurónico y ceramidas como cuidados externos.

También puede recurrir a pastillas de hidratación, útiles en caso de calor o esfuerzo, para compensar la pérdida de electrolitos. 

 

¿Cómo mejorar la hidratación de la piel en la menopausia?

Aportar cuidados externos a la piel es un gesto muy útil para mantener una buena hidratación durante la menopausia.

Cuidados hidratantes adaptados

Las fórmulas a base de ácido hialurónico rellenan la piel y retienen el agua, mientras que las ceramidas refuerzan la barrera cutánea. Aplíquelas sobre la piel ligeramente húmeda para optimizar su eficacia.

Protección solar y alimentación equilibrada

Una protección solar diaria es indispensable para prevenir la sequedad y el envejecimiento cutáneo. Asóciela con una alimentación rica en omega-3 (pescados grasos, semillas de lino, nueces) para reforzar la hidratación natural de la piel

 

Conclusión: la hidratación, un reflejo esencial en la menopausia

La hidratación es uno de los pilares del bienestar durante la menopausia. Beber regularmente, priorizar las bebidas naturales y nutrir la piel son gestos simples pero esenciales. 

Al adoptar estos hábitos, contribuye a preservar su energía, su salud y la belleza de su piel, al tiempo que atraviesa este período de transición con serenidad. 

 

Preguntas frecuentes sobre la deshidratación en la menopausia

¿Cómo saber si estoy deshidratada en la menopausia?

Los signos habituales incluyen boca seca, piel apagada, fatiga inusual, dolores de cabeza y mareos. 

¿Qué bebidas son las mejores para mantenerse hidratada durante la menopausia? 

El agua sigue siendo la opción número uno, complementada con tisanas sin azúcar y aguas minerales ricas en calcio y magnesio. 

¿Qué bebidas hay que evitar en la menopausia? 

El café en exceso, el alcohol y los refrescos azucarados, porque favorecen la deshidratación y agravan algunos síntomas como los sofocos. 

¿La fatiga durante la menopausia puede estar relacionada con la deshidratación?

Sí, una ingesta insuficiente de líquidos acentúa la fatiga, los trastornos del sueño y las dificultades de concentración. 

¿Cómo hidratar mi piel eficazmente en la menopausia?

Combinando una buena hidratación interna (agua, alimentación) con cuidados cosméticos adaptados como cremas hidratantes y sérums con ácido hialurónico.

 

Bibliografía

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