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Deshidratación extracelular: ¿Cómo reconocer los signos antes de que sea demasiado tarde?

Un déficit hídrico en el organismo es más común de lo que se piensa y puede tener consecuencias graves si no lo detecta rápidamente. Entre las diferentes formas de este desequilibrio, la deshidratación extracelular requiere una atención particular. Este tipo de trastorno se produce cuando el agua contenida en el compartimento extracelular disminuye de manera significativa, mientras que el volumen celular permanece relativamente estable. Al aprender a identificar sus síntomas y a comprender sus causas, puede intervenir rápidamente y reducir el riesgo de complicaciones graves, como un choque hipovolémico

Comprender la deshidratación extracelular 

Definición 

La deshidratación extracelular designa una pérdida de agua y de sodio en el sector extracelular. Este compartimento agrupa el plasma y el líquido intersticial, que representan juntos aproximadamente el 20 % de su peso corporal. 

Esta disminución de las reservas afecta a la circulación sanguínea, que se vuelve menos eficaz. La presión venosa disminuye y la perfusión de sus órganos puede verse comprometida. Si el trastorno no se corrige, la oxigenación de los tejidos se deteriora y pueden surgir complicaciones graves. 

Este déficit también modifica su osmolalidad plasmática, es decir, la concentración normal de las partículas disueltas en el plasma. Así, altera los intercambios de agua entre sus células y su entorno, lo que puede afectar su funcionamiento normal. 

Diferencia con la deshidratación intracelular 

A diferencia de la deshidratación extracelular, la forma intracelular se traduce en una pérdida de agua en el interior de las células. Se produce cuando la concentración de sodio en el plasma (natremia) aumenta (hipernatremia). Esto provoca un desplazamiento del agua de las células hacia el líquido intersticial. Este desequilibrio puede estar causado por un aporte insuficiente de agua, una diabetes insípida, ciertas diabetes mellitus o pérdidas digestivas, cutáneas o respiratorias

El tratamiento de uno u otro de estos déficits requiere un enfoque adaptado. Su médico de cabecera podrá ayudarle a afrontar este tipo de déficit. 

Las causas de la deshidratación extracelular 

Pérdida excesiva de líquidos 

Puede perder una cantidad importante de líquidos y minerales en varias situaciones. Las diarreas o vómitos prolongados provocan una pérdida significativa de agua y electrolitos como el sodio y el potasio. La transpiración abundante, relacionada con una fiebre, un golpe de calor o una actividad física intensa, también puede provocar este desequilibrio. Además, una eliminación urinaria excesiva, por ejemplo en caso de diabetes o insuficiencia renal, contribuye a este déficit hídrico.

Ingesta insuficiente de líquidos 

Un aporte hídrico insuficiente también constituye una causa frecuente. En las personas mayores, la sensación de sed disminuye con el tiempo, aumentando el riesgo de déficit. Un acceso limitado al agua, en ciertas situaciones o durante viajes, también puede favorecer este trastorno. Por último, la negligencia o el olvido, sobre todo durante actividades físicas o con mucho calor, puede acentuar este déficit. 

Problemas médicos subyacentes 

Ciertas condiciones médicas pueden hacerle más vulnerable. Las enfermedades renales crónicas, los trastornos hormonales, ya se trate de un exceso o de un déficit de ADH, y las infecciones graves que provocan una eliminación hídrica importante son ejemplos de ello. Una situación de hiperhidratación que modifica su equilibrio plasmático también puede alterar la homeostasis y contribuir a este desequilibrio. 

Los signos clínicos de deshidratación extracelular 

Sequedad de la piel 

Puede notar que su piel pierde tonicidad. Un pliegue cutáneo persistente puede aparecer, especialmente a nivel del abdomen o debajo de la clavícula. En las personas mayores, este indicio a veces es menos fiable debido a una elasticidad cutánea reducida. 

Boca y mucosas secas 

Aunque sus mucosas a veces permanezcan húmedas al principio, un resecamiento progresivo debe alertarle. 

Orina oscura 

Si su orina se vuelve más oscura y menos abundante, puede tratarse de una oliguria: sus riñones intentan ahorrar agua. Un control de la natriuresis (concentración de sodio en la orina) puede ayudar al diagnóstico

Fatiga y confusión 

Puede sentir fatiga, mareos, e incluso confusión mental que puede evolucionar hacia una complicación aguda que requiera una atención rápida

La evolución de los signos clínicos 

Modificación del pulso 

Su organismo puede compensar la reducción del volumen circulante mediante una aceleración de la frecuencia cardíaca (taquicardia) para mantener un aporte suficiente a los órganos vitales.

Hipotensión ortostática 

Es frecuente que la presión arterial descienda cuando pasa de la posición acostada a la de pie, provocando mareos o malestar. Este fenómeno puede formar parte de un síndrome de hipovolemia

Las poblaciones de riesgo 

Personas mayores 

Con la edad, su percepción de la sed disminuye y su capacidad para concentrar la orina suele verse alterada. Esto le hace más vulnerable. 

Pacientes con enfermedades crónicas 

Si padece insuficiencia renal, diabetes o trastornos cardiovasculares, presenta un mayor riesgo, especialmente si toma diuréticos. 

Condiciones extremas 

Si trabaja al aire libre, practica un deporte intenso o vive en un entorno árido, debe permanecer atento(a) a su hidratación

Medidas preventivas que debe adoptar 

Higiene de vida 

Beba regularmente, aunque no sienta sed, y ajuste sus aportes en función de su actividad y del calor ambiental. 

Seguimiento regular 

Si padece una patología crónica o sigue un tratamiento que favorece las pérdidas hídricas, pésese regularmente, controle su presión arterial, el color de su orina y la evolución de su estado clínico

Bebidas hidratantes 

Durante esfuerzos prolongados o con mucho calor, elija bebidas que contengan electrolitos para mantener su natremia y prevenir la hiponatremia. En caso de diarrea o vómitos, puede ser necesaria una solución para compensar rápidamente.

Preguntas frecuentes 

¿Cuáles son los signos de la deshidratación extracelular? 

Puede observar una piel menos elástica, una presión arterial baja, un pulso rápido, orina concentrada, fatiga y a veces mareos. 

¿Qué ocurre con el líquido extracelular durante la deshidratación? 

El nivel de agua en el plasma y el líquido intersticial disminuye, lo que reduce la presión venosa y limita el aporte sanguíneo a sus órganos. 

¿Cómo prevenir la deshidratación extracelular? 

Hidrátese regularmente, adapte sus aportes a las condiciones climáticas y vigile las primeras señales, sobre todo si está en riesgo. 

¿Qué diferencia hay entre deshidratación extracelular e intracelular? 

La extracelular afecta sobre todo a la sangre y al líquido intersticial, mientras que la intracelular afecta al agua contenida en sus células. 

Conclusión 

La deshidratación extracelular es un trastorno grave que puede provocar rápidamente complicaciones serias si no la detecta a tiempo. Al vigilar los síntomas y mantener buenos hábitos de hidratación, puede reducir los riesgos. Se requiere una atención especial si es una persona mayor, un paciente con una enfermedad crónica o expuesto a condiciones climáticas extremas. Tomar precauciones con suficiente antelación sigue siendo la mejor protección para su salud. 

Fuentes 

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