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¿Cómo combatir el calor este verano?

¿Qué trucos hay para combatir el calor y la canícula este verano?

Durante el período estival, Francia, al igual que otros países, suele estar sujeta a olas de calor e incluso canículas, que pueden afectar a todas las regiones y poner a prueba nuestro organismo. En efecto, el cuerpo humano es homeotermo, es decir, mantiene una temperatura constante comprendida entre 36,1°C y 37,8°C. Una disminución por debajo de estos valores se denomina hipotermia y, en caso de aumento de la temperatura corporal, se habla de hipertermia. Durante estos fenómenos climáticos, la temperatura del cuerpo tiende a aumentar, lo que puede resultar peligroso para nuestro organismo y provocar disfunciones si la hipertermia no se regula. Afortunadamente, el cuerpo es capaz de termorregularse para evitar el sobrecalentamiento. En este artículo, describiremos el funcionamiento de la termorregulación, las consecuencias del calor sobre nuestro organismo y los trucos para protegerse de él.

¿Qué es la termorregulación?

La termorregulación corresponde al conjunto de mecanismos que permiten al organismo conservar una temperatura constante de 37°C idealmente. Sin embargo, esta temperatura sufre pequeñas variaciones fisiológicas a lo largo del día siguiendo un ritmo circadiano; es mínima hacia las 5-6 de la mañana y máxima entre las 17 y las 18 horas.

Esta temperatura debe ser constante únicamente para el “núcleo” del cuerpo, es decir, el compartimento interno, central, que contiene el cerebro, el corazón y los demás órganos vitales y permite así su funcionamiento óptimo. Si esta temperatura varía, tendrá consecuencias sobre el organismo, ya que puede provocar disfunciones de estos órganos.

A diferencia del compartimento interno, el compartimento periférico (músculos y piel) puede sufrir variaciones más importantes que van de 20 a 40°C. Es este último el que permite la producción o la evacuación del calor para mantener el compartimento interno a una buena temperatura. Para ello, el cuerpo recurre a diferentes mecanismos más o menos complejos para luchar contra el frío o el calor. Nos interesaremos particularmente por los mecanismos que permiten disminuir la temperatura corporal.

¿Cuáles son estos mecanismos y qué consecuencias tienen sobre nuestro organismo?

Durante los periodos de mucho calor, la temperatura del aire ambiente aumenta, lo que provoca un aumento de la temperatura corporal, en un primer momento a nivel del compartimento periférico y después del compartimento interno. Por lo tanto, necesitamos regular esto, como les hemos explicado anteriormente.

El primer fenómeno es la vasodilatación cutánea (aumento del diámetro de los vasos sanguíneos de la piel), que permite una pérdida de calor por convección, es decir, la transmisión del calor del cuerpo hacia el aire ambiente, y por radiación, que es una emisión de calor en forma de radiación. 

El segundo fenómeno es la sudoración (o transpiración), que es un mecanismo fisiológico que aumenta en caso de hipertermia. El sudor es fabricado por las células sudoríparas presentes en la piel y se deposita en su superficie; su evaporación permite perder calor. Está compuesto en gran mayoría por agua (99%), pero también contiene numerosos electrolitos como el cloruro de sodio (NaCl), así como potasio, magnesio, zinc, hierro o incluso cobre. Por ello, al intensificarse la sudoración, provoca una pérdida importante de estos compuestos durante la lucha contra el calor y puede causar deshidratación.

Es posible que la termorregulación sea insuficiente y no consiga bajar suficientemente la temperatura corporal; esto es el golpe de calor (o hipertermia). Se manifiesta por una fiebre superior o igual a 40°C. Algunas poblaciones tienen mayor riesgo de ser víctimas, como las personas mayores o frágiles, los niños, los lactantes o los deportistas. Los síntomas de este golpe de calor son cefaleas (dolores de cabeza), mareos, una sensación de calor intenso, una piel roja, seca y húmeda, trastornos del comportamiento (somnolencia, agresividad), fatiga, sed intensa, calambres musculares, náuseas y vómitos o incluso una caída de la presión arterial, pudiendo llegar hasta el coma.

¿Cuáles son los trucos para combatir el calor y así evitar la deshidratación y el golpe de calor? 

●       Permanecer el mayor tiempo posible en un lugar fresco, evitando salir de casa en las horas más calurosas (entre las 12:00 y las 16:00)

●       Cerrar las ventanas, persianas y toldos durante el día permite impedir que los rayos del sol penetren en su vivienda y limita así la entrada de calor y, por tanto, el aumento de la temperatura ambiente.

●       Priorizar los platos fríos, así como las frutas y verduras ricas en agua como el melón, la sandía, el pepino o el tomate.

●       Refrescarse con una ducha fresca permite disminuir rápidamente la sensación de calor; mojarse la nuca, la frente y los antebrazos también es eficaz.

●       Evitar todas las prácticas deportivas ya que son responsables de una producción importante de calor.

●       Llevar ropa ligera y holgada permite una mejor respiración cutánea y limita la transpiración.

●       Beber mucha agua sin esperar a sentir sed, ya que esto ya es un signo de deshidratación. Esto permite compensar la pérdida de agua y electrolitos. Las pastillas Hydratis permiten una absorción óptima del agua, ayudando a la rehidratación, y constituyen un aporte considerable de electrolitos (Magnesio, Potasio, Cloruro, Manganeso, Zinc, Cloruro de Sodio)

            El verano es una estación durante la cual el organismo es susceptible de deshidratarse más fácilmente, especialmente en periodos de mucho calor o de canícula. Durante el aumento de la temperatura corporal, la sudoración permite volver a una temperatura óptima, pero es un mecanismo que consume mucha agua y puede provocar deshidratación. Para evitarlo, existen medios para combatir el calor que permiten prevenir el aumento de la temperatura corporal, como evitar las actividades físicas o permanecer en un lugar templado. También es importante hidratarse bien para compensar la pérdida de agua y electrolitos debida a la sudoración.