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Déficit de agua libre e hipernatremia: comprender los vínculos y los desafíos

Los peligros relacionados con una mala hidratación o una deshidratación no controlada no siempre son conocidos. A menudo se habla de la falta de electrolitos o de la falta de agua y de sus consecuencias, pero ¿qué ocurre cuando el equilibrio entre la cantidad de agua en nuestro cuerpo y los minerales no es bueno? En este artículo, vamos a abordar el tema de la hipernatremia, que es la consecuencia de una concentración demasiado importante de sodio en el cuerpo durante una deshidratación o un mal aporte de electrolitos.

 

1. ¿Cómo calcular el déficit de agua en la hipernatremia?

Calcular su déficit de agua libre es un indicador para saber qué cantidad de agua libre debemos consumir para restablecer el equilibrio con el sodio.

1.1 Fórmula del cálculo del déficit de agua libre:

El cálculo viene dado por la siguiente fórmula:

Déficit de agua libre = (agua corporal total) x {(natremia actual/natremia objetivo) - 1}

El agua corporal total depende de la edad, del sexo y del nivel de masa grasa de una persona. Para simplificar, esto representa el 60% del peso de un hombre, el 50% del de una mujer y el 50% para una persona mayor. Tomemos el ejemplo de un hombre de 70 kg, su agua corporal total representará 70×0,6=42 L.

La natremia actual es en realidad la concentración medida de sodio en el plasma sanguíneo (en mmol / litro). 

La natremia objetivo es el objetivo que se debe alcanzar y se fija en 140 mmol / litro. Por encima de este nivel, la hipernatremia se vuelve cada vez más grave y requiere cuidados aún más importantes.

1.2 Ejemplo de cálculo:

Para un hombre de 70 kg con una natremia actual de 155 mmol / litro:

El agua corporal total es igual a 42 litros.

El déficit de agua libre = 42 × 155140 - 1 = 42 × 0,107 = 4,5 litros.

Por lo tanto, este hombre tiene un déficit de agua libre de 4,5 litros.

 

2. ¿Qué es la hipernatremia?

2.1 Relación entre la hipernatremia y el déficit de agua libre

Ante todo, la hipernatremia es el nombre que se da al fenómeno que se produce cuando la concentración de sodio en la sangre es demasiado elevada. El problema es que la hipernatremia (concentración de sodio en la sangre) aumenta nuestra osmolaridad plasmática (número de partículas activas: sodio, potasio, azúcar por ejemplo…) y esto provoca una deshidratación intracelular.

Cuando hemos intentado calcular nuestro déficit de agua libre, en realidad se trata de la cantidad de agua necesaria para que la concentración de sodio vuelva a ser normal.

 

3. Las causas de la hipernatremia

La hipernatremia puede tener varias formas, estas se definen en función del volumen extracelular que resulta de ello. Hay tres posibilidades: o bien disminuye, o bien permanece constante, o bien aumenta.

3.1 Hipernatremia hipovolémica

La hipernatremia hipovolémica está causada por una pérdida de agua libre más importante que la de sodio, lo que aumenta la concentración de sodio y disminuye el volumen extracelular. En efecto, si tenemos un equilibrio entre el agua y el sodio pero se pierde más agua que sodio, entonces su concentración aumenta, esto crea una hipernatremia.

Las causas principales son: diarreas, vómitos, sudoración importante o incluso diabetes. 

3.2 Hipernatremia euvolémica

En segundo lugar, tenemos la hipernatremia euvolémica. Más simplemente, esta se produce cuando se pierde exclusivamente agua y no sodio, esto volverá a aumentar su concentración, pero conservando un volumen extracelular estable. Puede ser consecuencia de una sudoración excesiva, de hiperventilación o incluso de insuficiencia renal.

3.3 Hipernatremia hipervolémica

Ahora veamos un tercer caso, la hipernatremia hipervolémica. Es el hecho de tener una retención demasiado grande de sodio en relación con el agua, lo que luego va a provocar hipernatremia. Este fenómeno, que se debe a un aporte demasiado importante de sodio en la alimentación, va a aumentar el volumen extracelular.

 

4. Síntomas de la hipernatremia

Los síntomas de la hipernatremia están relacionados con la osmolaridad demasiado importante en el plasma sanguíneo y con la deshidratación intracelular. Son bastante numerosos y dependen de los diferentes tipos de desequilibrios que hemos citado antes:

Hipernatremia hipovolémica

Sequedad de las mucosas y de la piel, posible taquicardia

Hipernatremia euvolémica

Sed importante

Hipernatremia hipervolémica

Posibles edemas e hipertensión arterial

 

Además, también pueden aparecer síntomas neurológicos. Así, además de una sed marcada, puede sentir fatiga, irritabilidad, dolores de cabeza, debilidad muscular y desorientación. Estos síntomas tienden a agravarse a medida que la hipernatremia progresa.

 

5. Diagnóstico de la hipernatremia

Para diagnosticar la hipernatremia, lo mejor sigue siendo la evaluación clínica, con la medición de la natremia plasmática para conocer su concentración de sodio. Para darle una idea:

Una concentración comprendida entre 146 y 150 mmol /L corresponde a una hipernatremia leve,

Entre 151 y 159 mmol /L, se vuelve moderada

Y si es superior a 160 mmol /L, el caso es grave. 

Si va al médico, le tomará la tensión, observará el estado de sus mucosas y si hay signos de edema, para así comprobar los diferentes síntomas que hemos visto. También es posible que haya un análisis de orina para controlar la concentración de sodio en su cuerpo.

 

6. Manejo de la hipernatremia

La hipernatremia, que corresponde a un exceso de sodio en la sangre, suele deberse a una deshidratación importante. Para restablecer el equilibrio, es esencial beber suficiente agua, e incluso bebidas ligeramente diluidas en electrolitos. Sin embargo, no se debe rehidratar demasiado rápido, ya que se corre el riesgo de provocar desequilibrios a nivel cerebral.

Si la hipernatremia está relacionada con una patología subyacente (como un problema renal o una diabetes específica), el seguimiento médico es indispensable. Solo un profesional de la salud podrá adaptar el tratamiento y proponerle soluciones adecuadas.


7. Causas y factores de riesgo del déficit de agua libre

El déficit de agua libre resulta de un desequilibrio entre las pérdidas hídricas y los aportes de agua, lo que conduce a una hipernatremia. Varias condiciones pueden estar en su origen. La insuficiencia renal crónica, la hiperglucemia, la diabetes insípida o incluso la toma de diuréticos del asa son factores que van a aumentar la eliminación de agua sin una compensación adecuada, favoreciendo así la deshidratación intracelular.

Causas más comunes también pueden ser responsables de un déficit de agua libre, como una fiebre prolongada, una hiperventilación, una sudoración excesiva o incluso vómitos repetidos que van a acelerar la pérdida hídrica, aumentando así el riesgo de hipernatremia.

Algunas personas son particularmente vulnerables a este desequilibrio, en particular las personas mayores y los lactantes que presentan un riesgo aumentado debido a sus necesidades hídricas más elevadas y a una regulación de la sed menos eficaz.

En las personas mayores, la hipernatremia puede desarrollarse más fácilmente. Así, algunos factores van a favorecer este desequilibrio. La disminución de la sensación de sed, los tratamientos médicos o incluso la reducción de la capacidad renal aumentan las pérdidas de agua y disminuyen su consumo, lo que provoca un desequilibrio hídrico. Por otra parte, el entorno también tiene un impacto. En efecto, un clima cálido va a ser el origen de una sudoración que puede ser excesiva y, por tanto, provocar pérdidas importantes de agua. Esto puede tener un impacto en las capacidades cardiovasculares y neurológicas y no debe descuidarse.

 

8. Déficit hídrico: Definición y diferencias con el déficit de agua libre

El déficit hídrico corresponde a una pérdida global de agua corporal, que puede afectar tanto al agua como a los electrolitos, en particular al sodio. Este tipo de desequilibrio se produce principalmente en caso de vómitos, diarreas o pérdidas hídricas excesivas, sin un aporte compensatorio suficiente. A diferencia del déficit de agua libre, el déficit hídrico no afecta directamente a la natremia, porque el agua y el sodio se pierden de manera proporcional, manteniendo así una osmolaridad plasmática relativamente estable.

El manejo de estas dos situaciones es diferente. En caso de déficit hídrico, es esencial aportar electrolitos además de agua para restablecer un equilibrio iónico estable. Por el contrario, para corregir un déficit de agua libre, se prioriza el aporte de agua pura o de soluciones hipotónicas, en función de los síntomas y del grado de deshidratación de cada persona.

En este artículo, hemos visto cómo calcular su déficit de agua libre, así como las consecuencias y los síntomas relacionados con un desequilibrio hídrico. Es importante mantener una hidratación óptima para evitar cualquier complicación. Sin embargo, si se manifiesta alguno de los síntomas que hemos presentado, le recomendamos consultar a un profesional de la salud para realizar una evaluación completa y obtener una opinión médica adecuada. 


Bibliografía

L Berwert, B Vogt, M Burnier - Revue médicale suisse, 2010 - revmed.ch

Adrogué, H. J., & Madias, N. E. (2000). Hypernatremia. In New England Journal of Medicine (Vol. 342, Issue 20, p. 1493-1499). Massachusetts Medical Society. 

Diagnóstico y tratamiento de la hipernatremia Saif A. Muhsin MBChB aDavid B. Mount MD (Associate Chief)