Para empezar, volvamos a un punto esencial: ¡el impacto del frío en el cuerpo humano! ¿Qué es lo que pasa exactamente?
En primer lugar, cuando hace frío, nuestra proximidad con los demás aumenta. Nos calentamos en casas, bares, restaurantes, en resumen, lugares cerrados donde el aire no se renueva lo suficiente. Los virus de las enfermedades invernales (resfriado, anginas, bronquitis, gripe…) están en realidad presentes todo el año en nuestro entorno, pero en invierno, debido a nuestra proximidad y a nuestros contactos físicos multiplicados en lugares cerrados, ofrecemos a los virus una gran oportunidad de circular entre nuestros diferentes organismos.
Esta constatación no tendría importancia si nuestras barreras protectoras permanecieran intactas durante el invierno. ¡Pero hay un pero! El frío disminuye nuestra capacidad de resistencia a las infecciones. En efecto, el aire frío reseca y deshidrata las mucosas que recubren nuestro aparato respiratorio. Además, nuestra tráquea y nuestros bronquios están constituidos por cilios vibrátiles, cuya función principal consiste en eliminar los desechos y los cuerpos extraños. El frío, al resecar las mucosas, también reduce la eficacia de estos cilios. Por lo tanto, el frío tiene un efecto físico sobre las barreras de nuestro aparato respiratorio y facilita enormemente la entrada de los virus en nuestro cuerpo.
Por último, el frío también tiene un efecto metabólico sobre nuestro cuerpo. En efecto, este disminuye nuestra temperatura corporal, lo que ralentiza el desarrollo de nuestras células, en este caso nuestras células inmunitarias y, finalmente, también ralentiza nuestra respuesta inmunitaria frente a los agentes infecciosos.
Pero entonces, ¿cuáles son las verdaderas soluciones para evitar enfermar durante el invierno?
Como seguramente ya sabe, los gestos barrera, una alimentación equilibrada y un sueño reparador son sus mejores aliados contra el invierno. Un sueño de calidad permite, del mismo modo que para nuestro cerebro, crear recuerdos para nuestro sistema inmunitario adaptativo. Este sistema nos permite desarrollar respuestas inmunitarias adaptadas en función del agente infeccioso y recordar cómo reaccionar ante ese agente infeccioso si nuestro cuerpo vuelve a enfrentarse a él. El sueño es esencial para mantener la eficacia de nuestras células inmunitarias día tras día.
En cuanto a la alimentación, seguramente ya lo sabe: comer de manera equilibrada es necesario para aportar a nuestro organismo todos los componentes que necesita para desarrollarse y protegerse.
Ahora, hablemos de un parámetro a menudo descuidado en nuestras rutinas invernales cotidianas (sobre todo cuando hace frío y solo soñamos con chocolates calientes): LA HIDRATACIÓN.
Sin embargo, en invierno, a pesar del descenso de las temperaturas, nuestras pérdidas hídricas no son mucho más bajas que en verano. Todos los días, sin importar la estación, perdemos diariamente 2 litros de agua. De hecho, en invierno, los lugares cerrados suelen estar muy calefaccionados, lo que aumenta aún más nuestras pérdidas hídricas, pero el efecto percibido por nuestro cuerpo es menor que al estar expuesto al sol o a altas temperaturas.
La hidratación también permite no resecar las mucosas respiratorias, fluidificar mejor el moco bronquial y, en definitiva, mantener eficaces las barreras de nuestro sistema respiratorio.
Una mala hidratación, que resulta de un aporte inferior a 1,5 litros de agua al día, nos lleva a un estado de deshidratación. El primer síntoma de deshidratación es la sensación de sed. Idealmente, se aconseja no esperar a tener sed para prevenir este estado de hidratación leve. Después, el segundo signo bien visible es el color de la orina: si esta es oscura, significa que hay que beber más. La cantidad de agua recomendada al día es de 1,5 / 2 litros de agua. El resto de los síntomas de deshidratación tampoco deben tomarse a la ligera: boca y piel seca, dolores de cabeza, ritmo cardíaco elevado, náuseas y vómitos.
Los efectos de una buena hidratación a largo plazo conllevan un mejor desarrollo del rendimiento físico y mental.
La hidratación también es primordial para mantener una buena osmolaridad celular y sanguínea, es decir, una buena presión entre nuestras células y nuestros diferentes fluidos orgánicos entre sí. Una buena osmolaridad garantiza un buen intercambio de los elementos necesarios para el buen funcionamiento de nuestras células y, por tanto, de nuestros órganos, de nuestros músculos (enzimas, proteínas, minerales…). Esto también tendrá importancia en el buen desarrollo celular para tener una buena respuesta inmunitaria. ¡Atención! Del mismo modo, beber demasiado tampoco es bueno, ya que también alterará la osmolaridad celular, lo que puede provocar entonces un nivel de sodio demasiado bajo en la sangre y, por tanto, causar problemas metabólicos y neurológicos. Afortunadamente para nosotros, estos efectos se producen más allá de un consumo de 4,5/ 5 litros de agua al día.
Ahora que tenemos las claves para no volver a enfermar nunca más, veamos cómo podemos sentirnos aún mejor durante esta dura estación.
¿Impulsar su metabolismo? ¿Cómo?
Se le ofrecen dos soluciones: la hidratación o los complementos alimenticios.
La hidratación es primordial para sentirse bien. Si, por ejemplo, se fija el objetivo durante diez días de beber 1,5 litros de agua al día, sentirá directamente los efectos beneficiosos de la hidratación en su cuerpo. De hecho, la mejor manera es tener una botella reutilizable para orientarse en su consumo diario. En cuanto a los complementos alimenticios, ayudan a reforzar de forma duradera el sistema inmunitario aportando nutrientes esenciales para su buen desarrollo, como las vitaminas B, C y D, minerales (zinc, magnesio, hierro…) así como probióticos (que permiten estimular la respuesta inmunitaria).
Los productos ofrecidos por Hydratis aportan una verdadera solución para una hidratación óptima. Cada producto contiene los minerales y los oligoelementos necesarios para obtener un agua rica en aportes. Además, para impulsar el metabolismo durante estos duros periodos, Hydratis y Natura Force se alían para proponer una gama específica para el invierno. Los complementos alimenticios ofrecidos son naturales y certificados ecológicos. Estas dos soluciones combinadas le asegurarán un buen equilibrio energético a lo largo de estas largas jornadas de invierno. Dicho esto, ¡buena hidratación para todos!