La deshidratación puede verse favorecida por ciertas condiciones externas como, por ejemplo, las altas temperaturas estivales. Algunas personas también tienen más riesgo de deshidratación como, por ejemplo, una persona mayor, un niño o un bebé. Vamos a ver juntos las causas de la deshidratación en las personas mayores para poder cuidar de ellas.
¿Qué es la deshidratación?

En efecto, la deshidratación es una falta de agua en el organismo. La mayoría de las veces, aparece tras una disminución importante de las reservas de agua del cuerpo sin que estas se repongan, por ejemplo durante episodios de diarreas, vómitos o sudoración abundante durante una exposición a un calor excesivo. La deshidratación también puede aparecer tras quemaduras, una enfermedad como una insuficiencia renal, el consumo de alimentos o medicamentos diuréticos, donde la pérdida de agua también es importante.
Existen varios grados de deshidratación, cada uno caracterizado por un conjunto diferente de síntomas:
- La deshidratación leve a moderada se manifiesta primero por la sed, y luego por otros fenómenos destinados a ahorrar la pérdida de agua del cuerpo, como la disminución de la sudoración, de la producción de orina y de la elasticidad de la piel.
- La deshidratación grave, por su parte, se manifiesta con mareos o desmayos. Paradójicamente, la sensación de sed puede ser menos intensa en caso de deshidratación grave que en caso de deshidratación leve.
Si las reservas de agua continúan disminuyendo, la deshidratación puede volverse muy grave y, por lo tanto, provocar un estado de shock así como lesiones en los órganos internos. Sin tratamiento, esto puede conducir al coma y a la muerte.
¿Por qué la deshidratación es un problema importante en las personas mayores?
Las personas mayores tienen un riesgo particularmente alto de deshidratación por varias razones.
En primer lugar, porque el mecanismo que desencadena la sed es menos eficaz en ellas, lo que hace que esta sensación se perciba más tarde y con menor intensidad. Además, porque pueden padecer trastornos mentales o físicos como la demencia o problemas de movilidad, que les impiden hidratarse lo suficiente.
Además, las personas mayores tienen de forma natural unas reservas hídricas menos importantes, lo que se debe en particular al hecho de que los tejidos grasos constituyen una parte más importante de su masa corporal, lo que las expone aún más a la deshidratación. Con la edad, el consumo de medicamentos diuréticos también puede acentuar el riesgo de deshidratación.
Signos y síntomas de la deshidratación
Las personas mayores, particularmente vulnerables, suelen estar expuestas a mayores riesgos de deshidratación, especialmente durante los periodos de ola de calor. En las residencias de mayores y otros centros de salud, es esencial reconocer rápidamente las señales de alerta que pueden indicar un estado de deshidratación en una persona mayor, como una presión arterial baja, una disminución de la producción de orina, sequedad de la lengua y de los labios, confusión o incluso dolores de cabeza (entre otros). Como se mencionó anteriormente, la sed no siempre está presente de forma detectable en la persona mayor en caso de deshidratación.
Peligros y complicaciones de la deshidratación en las personas mayores
La deshidratación puede tener consecuencias graves en las personas mayores porque la privación de agua pone a prueba sus órganos internos, que ya son frágiles. Más específicamente, los trastornos del organismo relacionados con la edad, como las enfermedades crónicas, agravan los riesgos de deshidratación. Esta puede provocar problemas renales al aumentar el riesgo de formación de cálculos renales, problemas cardíacos por una bajada de la presión arterial, taquicardias y, a nivel cerebral, confusión, dolores de cabeza así como una fatiga importante. La deshidratación también aumentará el riesgo de infección de las vías urinarias.
Los médicos aconsejan entonces una vigilancia reforzada de la pérdida de líquidos. En caso de síntomas graves, es necesario consultar rápidamente a los servicios médicos para evitar complicaciones graves. Asimismo, la prevención desempeña un papel clave asegurándose de que las personas mayores adopten hábitos de hidratación regulares. No dude en darles consejos adaptados para mantener una buena hidratación y evitar efectos irreversibles en su salud. El personal cuidador en las residencias de mayores también está formado y sensibilizado sobre los síntomas de una pérdida hídrica y sabrá velar por saciar la sed de las personas mayores.
¿Cómo rehidratar rápidamente a una persona mayor?

En caso de deshidratación leve o moderada, la mejor manera de rehidratar a una persona mayor es hacerle beber agua, asegurándose de que esta contenga los minerales esenciales para el buen funcionamiento del cuerpo. Después, habrá que procurar que reciba una hidratación suficiente para compensar sus pérdidas, tanto a través de la bebida como de la alimentación.
En caso de deshidratación grave, contacte con urgencias inmediatamente. Los profesionales sanitarios podrán, si es necesario, compensar el déficit hydrique y la falta de minerales, mediante perfusión.
¿Cómo prevenir la deshidratación en las personas mayores? ¿Qué hacer en caso de deshidratación grave?
Para prevenir lo mejor posible la deshidratación, que puede tener consecuencias graves, es aconsejable adoptar hábitos saludables que garanticen así una hidratación suficiente a lo largo del día. Un ser humano, en condiciones normales, debe absorber aproximadamente 2 L de agua al día para mantenerse bien hidratado. Por lo tanto, es importante consumir una cantidad de agua cercana a esta cifra, espaciando las tomas: hay que beber durante y fuera de las comidas, sin esperar a sentir sed. Tampoco hay que dudar en beber sin sed durante las comidas.
Una forma eficaz de hidratarse puede ser consumir soluciones de rehidratación oral (SRO) como las pastillas Hydratis. Estas están específicamente diseñadas para optimizar la absorción del agua por el cuerpo y están enriquecidas con electrolitos y minerales para garantizar un aporte suficiente de estos elementos esenciales.
Top 6 de las bebidas rehidratantes más eficaces
La hidratación no se realiza únicamente mediante el consumo de agua. En efecto, si el 80% del agua absorbida diariamente por el cuerpo proviene del agua que bebemos, el 20% restante proviene del agua contenida en los alimentos y en las demás bebidas que consumimos. Aquí tiene una lista de las 6 bebidas rehidratantes más eficaces:
- El agua: evidentemente, en situación de deshidratación, es el agua la que debe primar sobre cualquier otra bebida. Sin embargo, hay que asegurarse de que sea potable y de que contenga minerales en cantidades adecuadas.
- Las bebidas ricas en electrolitos: son opciones interesantes, especialmente en caso de importantes pérdidas de agua, por ejemplo al final de una sesión de deporte durante la cual se ha sudado abundantemente.
- Las infusiones sin azúcar: están compuestas casi exclusivamente de agua, al tiempo que ofrecen un aroma diferente y propiedades terapéuticas de la planta utilizada.
- Los caldos: permiten hidratarse al tiempo que aportan al cuerpo nutrientes y minerales esenciales.
- Los zumos diluidos: contienen vitaminas y minerales en una proporción mucho mayor que el agua, al tiempo que contienen una menor cantidad de azúcar en comparación con los zumos normales.
- Las pastillas Hydratis: permiten optimizar la absorción de líquidos en el intestino gracias a una mezcla científicamente probada de sodio y glucosa. También enriquecen el agua con electrolitos.

Como hemos visto, hidratarse bien es esencial para mantenerse en buena salud. Con la edad, una buena hidratación se vuelve especialmente importante para no desarrollar complicaciones. Es fundamental vigilar ciertos signos de deshidratación, como la piel seca, vómitos, diarreas o una bajada de la temperatura corporal. Por eso hemos querido compartir con usted en este artículo las bases biológicas de la deshidratación, así como las buenas prácticas para evitarla en las personas mayores.