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¿Cuánta agua hay que beber al día?

Sabemos que el agua es indispensable para nuestra salud, sin embargo, a veces es complicado saber qué cantidad es necesaria. En este artículo, vamos a darte toda la información para saber cuánta agua debes beber en función de tu perfil.

 

1. ¿Por qué es esencial la hidratación?

El agua es un elemento fundamental de tu organismo, ya que representa aproximadamente el 60 % de tu peso corporal. Desempeña un papel vital en numerosas funciones fisiológicas y físicas. El agua permite regular la temperatura corporal gracias a la transpiración, transportar los nutrientes y permite a tu cuerpo eliminar las toxinas con ayuda de los riñones, que filtran los desechos de tu metabolismo. 

Una hidratación insuficiente puede provocar varios síntomas que es importante reconocer: una sensación de sed intensa, boca y labios secos, orina oscura y escasa, fatiga inusual, dolores de cabeza frecuentes, así como mareos o problemas de concentración pueden ser signos de deshidratación.  

¡Es esencial beber regularmente a lo largo del día, incluso en ausencia de sed! Una hidratación adecuada favorecerá una mejor energía, una mejor digestión y un buen funcionamiento del cuerpo.

 

2. ¿Qué cantidad de agua hay que beber cada día?

2.1 Recomendaciones generales

Según la EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria), los aportes diarios de agua —incluyendo tanto el agua contenida en las bebidas como la aportada por los alimentos— se estiman en 2,5 litros al día para un hombre adulto y 2 litros para una mujer adulta. De media, el 80 % de estas necesidades se cubren con las bebidas, es decir, entre 1,6 y 2 litros para beber al día, y aproximadamente el 20 % con la alimentación, principalmente a través de frutas y verduras. 

Estas necesidades evolucionan en función de varios factores: la temperatura ambiente, el nivel de actividad física, el estado de salud (fiebre, diarrea…), o incluso la fisiología (embarazo, lactancia). La OMS subraya que las pérdidas hídricas pueden alcanzar de 1 a 2 litros por hora en caso de ejercicio físico intenso o de ola de calor, lo que justifica una adaptación de los aportes hídricos con, si es necesario, un aporte complementario de electrolitos.

Por lo tanto, se recomienda beber regularmente a lo largo del día, incluso en ausencia de sed, con el fin de cubrir estas necesidades variables y mantener un buen equilibrio hídrico.

 

2.2 Según perfiles específicos

Los niños tienen necesidades precisas según su edad. Un lactante se hidrata principalmente con leche materna o infantil, mientras que un niño más mayor debe aprender a beber regularmente, incluso en ausencia de sensación de sed. Como su organismo es más sensible a la deshidratación, es importante ofrecerles agua con frecuencia. Además, ¿sabías que el 61 % de los niños y adolescentes no se hidratan lo suficiente a diario?

En cuanto a los adultos, tienen necesidades que varían según el sexo. De media, un hombre debe consumir más agua que una mujer debido a una mayor masa muscular y a un metabolismo más elevado. Las recomendaciones de la EFSA para un hombre son de 2 litros de agua al día y de 1,6 litros de agua para las mujeres

Las personas mayores deben estar especialmente atentas, ya que la sensación de sed disminuye con la edad. Un consumo insuficiente de agua puede provocar trastornos como fatiga, confusión o un mayor riesgo de infecciones urinarias. Para evitar la deshidratación, se recomienda a las personas mayores beber regularmente.  

Las mujeres embarazadas deben adaptar su hidratación durante el embarazo. El agua es esencial para el desarrollo del feto y para el buen funcionamiento del metabolismo materno. Una buena hidratación también permite limitar algunos pequeños problemas como el estreñimiento, los calambres o la retención de líquidos.

Los deportistas deben aumentar su consumo de agua debido a las pérdidas hídricas relacionadas con la transpiración entre 0,5 litros de agua hasta 2,5 litros (¡a veces incluso más!). Se recomienda beber antes, durante y después del esfuerzo para evitar la deshidratación y mantener un buen rendimiento físico.  

Durante una ola de calor, las necesidades de agua aumentan de manera significativa. Como la transpiración es más intensa, es esencial beber más para compensar las pérdidas y evitar los riesgos de golpe de calor. 

En un objetivo de pérdida de peso, el agua desempeña un papel importante en la sensación de saciedad y en el control del peso. Una buena hidratación ayuda a regular el apetito y favorece una mejor digestión. Beber un vaso de agua antes de una comida puede contribuir a reducir la sensación de hambre y limitar el picoteo.  

 

3. ¿Cuáles son los peligros de beber demasiado o no lo suficiente?

3.1 Los riesgos de un consumo insuficiente

Un aporte insuficiente de agua provoca diferentes niveles de deshidratación.

Una deshidratación leve puede manifestarse por una sensación de sed, fatiga inusual, dolores de cabeza y disminución de la concentración.

Una deshidratación moderada provoca sequedad de la piel y de las mucosas, orina oscura y escasa, así como una aceleración del ritmo cardíaco.

Una deshidratación grave representa una urgencia médica y puede provocar confusión mental, descenso de la presión arterial, mareos importantes e incluso pérdida de conciencia.

En los casos más graves y en caso de deshidratación crónica, puede provocar complicaciones renales o cardiovasculares.  

3.2 Los riesgos de un consumo excesivo

Si la hidratación es esencial para la salud, también es importante no caer en el exceso. Un consumo de agua demasiado elevado, especialmente en un corto período, puede provocar un desequilibrio de los electrolitos en el cuerpo, en particular una hiponatremia.

La hiponatremia se produce cuando la concentración de sodio en la sangre se vuelve anormalmente baja, a menudo a causa de una dilución excesiva relacionada con una absorción  de agua demasiado rápida. Este desequilibrio puede provocar síntomas como náuseas, dolores de cabeza, calambres musculares, confusión mental y, en los casos más graves, edema cerebral. Este tipo de situación sigue siendo raro y afecta principalmente a contextos extremos, como competiciones de resistencia en las que se consumen grandes cantidades de agua sin un aporte adecuado de sodio.

En una persona sana, los riñones pueden eliminar hasta 0,7 a 1 litro de agua por hora, pero más allá de eso, la capacidad de eliminación se ve superada. Por eso, se recomienda adaptar el consumo de agua a las necesidades reales, sin excesos ni restricciones, y teniendo en cuenta el clima, la actividad física o la alimentación.

En algunos casos más específicos, comportamientos relacionados con trastornos psicológicos o alimentarios pueden conducir a un consumo crónico excesivo de agua, llamado potomanía. No obstante, este fenómeno sigue siendo raro y debe ser tratado por un profesional de la salud.

En resumen, el exceso de agua es poco frecuente, pero puede presentar un riesgo real cuando no se compensa con un aporte equilibrado de electrolitos. Por lo tanto, es preferible beber regularmente, escuchando las señales del cuerpo, y priorizar una hidratación adaptada a las necesidades y a la actividad.

 

4. ¿Cómo hidratarse bien a diario?

4.1 Las mejores fuentes de hidratación

La principal fuente de hidratación sigue siendo el agua, por supuesto, ya provenga del grifo o de botellas. Como complemento, algunos alimentos y bebidas también pueden contribuir eficazmente a tu aporte hídrico diario.

En efecto, el agua del grifo es una solución práctica, económica y ecológica. Está sujeta a controles estrictos para garantizar su potabilidad. No obstante, su composición puede variar según las regiones, especialmente en calcio o cloro, lo que puede influir en su sabor o en su tolerancia digestiva en algunas personas sensibles.

Las aguas embotelladas se dividen en dos grandes categorías. Las aguas de manantial, poco mineralizadas, que son adecuadas para un consumo diario, y las aguas minerales naturales, que contienen minerales específicos (calcio, magnesio, bicarbonatos…) y pueden responder a necesidades particulares. Se aconseja alternar las marcas y los tipos de agua para evitar un exceso prolongado de un mineral en particular.

Las bebidas calientes como el té, las infusiones o las tisanas también contribuyen a la hidratación. Constituyen una alternativa sin calorías para quienes tienen dificultades para beber agua sola. Sin embargo, hay que prestar atención a las bebidas con cafeína (como el café o los refrescos), que pueden tener un ligero efecto diurético en dosis altas y no deben sustituir al agua en tu hidratación diaria.

Los zumos de frutas, aunque son ricos en agua, también contienen una cantidad importante de azúcares. Para limitar su impacto glucémico y al mismo tiempo aprovechar su aporte de agua, es preferible diluirlos con agua.

Por último, las frutas y verduras frescas representan de media entre el 20 y el 30 % de la hidratación total. Las más ricas en agua son el pepino, la lechuga, el calabacín, la sandía, el melón, el tomate, la naranja o la fresa. Además de su aporte de agua, son una excelente fuente de vitaminas, potasio y antioxidantes.

4.2 Trucos para no olvidar beber

Para evitar olvidos, existen varias soluciones, como aplicaciones móviles que permiten programar recordatorios regulares para acordarse de beber a lo largo del día. Por ejemplo, tienes Hydro Coach, que permite definir tus objetivos de hidratación.

Adoptar pequeños hábitos también facilita la hidratación, como tener siempre una botella reutilizable al alcance de la mano, por ejemplo. ¡Eso anima a beber sin pensarlo!

Después, una buena alternativa para quienes tienen dificultades para beber agua sola es el agua aromatizada con trozos de fruta, hojas de menta o limón.

Las pastillas Hydratis contienen electrolitos que ayudarán a tu cuerpo a asimilar el agua que consumes. Se ofrecen diferentes sabores para adaptarse a los gustos de cada uno. Por lo tanto, las pastillas son una excelente solución para que tengas una hidratación eficaz y más rápida. 

 

Preguntas frecuentes (FAQ)

  • ¿Es bueno beber 3 litros de agua al día?

Beber 3 litros de agua al día puede ser adecuado para deportistas o en caso de mucho calor, pero no es necesario para todo el mundo. Un consumo excesivo puede provocar hiponatremia. 

  • ¿Cuál es la cantidad adecuada de agua para evitar fatigar los riñones?

Los riñones funcionan bien con 1,6 a 2 litros al día. Beber muy poco favorece los cálculos renales, mientras que un exceso innecesario puede sobrecargarlosSin embargo, si tienes problemas renales, te recomendamos consultar a un médico. 

  • ¿Cómo saber si se bebe demasiada agua?

Los signos incluyen orina muy clara y frecuente, hinchazón, náuseas y, en los casos graves, confusión debido a una bajada del sodio.

 

La hidratación es crucial para el buen funcionamiento de tu organismo. Beber de 1,6 a 2 litros de agua al día permite regular la temperatura corporal, eliminar toxinas y mantener el equilibrio de los fluidos. Un consumo insuficiente o excesivo presenta riesgos para la salud, como la deshidratación o la hiponatremia.  

Las diferentes fuentes de hidratación incluyen el agua del grifo, las aguas minerales, las infusiones y las frutas. Para no olvidar beber, trucos sencillos como el uso de una botella reutilizable o recordatorios mediante aplicaciones pueden ser muy útiles. No lo olvides, ¡lo esencial es mantener un buen equilibrio hídrico para preservar tu salud!

 

 

Bibliografía 

Wong, J. M. W., Ebbeling, C. B., Robinson, L., Feldman, H. A., & Ludwig, D. S. (2017). Effects of Advice to Drink 8 Cups of Water per Day in Adolescents With Overweight or Obesity. In JAMA Pediatrics (Vol. 171, Issue 5, p. e170012). American Medical Association (AMA). https://doi.org/10.1001/jamapediatrics.2017.0012 

Arnaud, M. J., & Noakes, T. D. (2011). Should humans be encouraged to drink water to excess? In European Journal of Clinical Nutrition (Vol. 65, Issue 7, pp. 875–876). Springer Science and Business Media LLC. https://doi.org/10.1038/ejcn.2011.40