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Hidratación subcutánea: definición, indicaciones y desarrollo de la rehidratación por vía subcutánea

Cuando usted o uno de sus seres queridos se enfrentan a una deshidratación, la perfusión intravenosa no es la única solución médica posible. Existe una técnica alternativa menos invasiva, más cómoda e igual de eficaz: la hidratación subcutánea, también llamada hipodermoclisis.

Si este método le parece poco conocido, sepa que, sin embargo, se utiliza desde hace décadas en los servicios de geriatría y cuidados paliativos, donde ha demostrado ampliamente su eficacia. Contrariamente a las ideas preconcebidas, rehidratar a un paciente no siempre requiere pinchar una vena. El tejido subcutáneo posee una capacidad fisiológica para absorber progresivamente y difundir los líquidos que el organismo necesita.

La hipodermoclisis constituye una alternativa terapéutica ideal para los pacientes mayores cuyas venas están fragilizadas, para los pacientes al final de la vida que buscan el máximo confort, o cuando el acceso venoso se vuelve complejo.

En este artículo, le proponemos descubrir en detalle esta práctica médica, sus indicaciones, su desarrollo y los beneficios que ofrece a los pacientes que la necesitan.


¿Qué es la hidratación subcutánea?

Definición y principio de la hipodermoclisis

La hidratación subcutáneahipodermoclisis es una técnica médica que permite administrar soluciones en el espacio situado entre la piel y los músculos, llamado tejido subcutáneo o hipodermis. Este procedimiento se basa en la capacidad natural de este tejido para absorber progresivamente los líquidos inyectados y luego difundirlos en la circulación sanguínea.

Las soluciones utilizadas son generalmente isotónicas, se trata con mayor frecuencia de suero fisiológico o de solución glucosada. La perfusión se administra ya sea por simple gravedad o con la ayuda de una bomba de perfusión.

Esta vía de administración presenta la ventaja de ser simple de implementar, al tiempo que garantiza una eficacia comparable a la perfusión intravenosa clásica.

Diferencia entre hidratación subcutánea e intravenosa

La diferencia radica sobre todo en la vía de administración, la velocidad de acción y el contexto de uso.

Con una hidratación intravenosa, el profesional sanitario inserta un catéter directamente en una de sus venas. Los fluidos pasan inmediatamente a la circulación sanguínea. Según una revisión clínica publicada en Reviews in Clinical Gerontology, es la vía de referencia en situación de urgencia o en caso de deshidratación grave. A cambio, exige un buen capital venoso, una vigilancia más estrecha y expone más a las complicaciones locales.

En el caso de la hidratación subcutánea, los líquidos se inyectan en el tejido subcutáneo, que desempeña un papel de reservorio temporal. La absorción es más lenta, pero clínicamente suficiente para corregir una deshidratación leve a moderada. Esta técnica es menos invasiva, mejor tolerada y más sencilla de implementar

 

¿En qué casos recurrir a la hidratación subcutánea?

Indicaciones médicas

La hidratación subcutánea está particularmente indicada en caso de deshidratación leve a moderada, sobre todo si no puede beber lo suficiente por vía oral. Es adecuada para pacientes al final de la vida, para aquellos que sufren de trastornos de la deglución, o en caso de náuseas y vómitos persistentes. 

Los cuidadores privilegian esta técnica como alternativa pertinente cuando el acceso venoso es difícil o cuando una hidratación de mantenimiento es necesaria durante un período prolongado.

Su uso también facilita la administración de ciertos medicamentos, en particular los analgésicos como la morfina o la hidromorfona, en pacientes en cuidados paliativos que ya no pueden absorber sus tratamientos por vía oral.

La hidratación subcutánea también tiene su lugar en la prevención de la deshidratación en sujetos de riesgo, especialmente durante episodios febriles o gastroenteritis. En geriatría, permite evitar hospitalizaciones innecesarias.

Poblaciones afectadas

Las personas mayores forman parte de la población más frecuentemente afectada. En efecto, con la edad, el capital venoso disminuye y el riesgo de deshidratación aumenta porque la sensación de sed disminuye.

Los pacientes en cuidados paliativos también se benefician de esta técnica, que les ofrece confort y dignidad durante sus últimos momentos.

En contexto oncológico, la hipodermoclisis permite tratar a los pacientes con cáncer avanzado evitando al mismo tiempo los procedimientos invasivos repetidos.

 

¿Cómo se realiza una hidratación subcutánea?

Elección del sitio de inyección

Las zonas preferidas presentan un tejido subcutáneo suficientemente desarrollado. La región abdominal, en particular los flancos, es el lugar más utilizado debido a su buena tolerancia. La cara anterior de los muslos, la región subclavicular y la cara externa de los brazos son una buena alternativa.

Antes de elegir la zona de inyección, el cuidador evalúa el estado de la piel y verifica la presencia de un tejido adiposo suficiente. La superficie cutánea debe estar sana, sin edema, lipodistrofia ni hematoma. 

En los pacientes desnutridos, la elección es más limitada y requiere una atención particular. La región interescapular, situada en la espalda entre los omóplatos, puede utilizarse en pacientes confusos que corren el riesgo de arrancarse el dispositivo.

El material utilizado

Como describen en detalle Shvartzman y Sasson, el material de perfusión intravenosa es el más utilizado, con adaptaciones a la vía subcutánea. Incluye una aguja subcutánea específica (calibre 24-26 G), un sistema de tubuladura conectado a una bolsa de perfusión, un dispositivo de regulación del flujo y material de desinfección cutánea.

Las etapas del protocolo de colocación

El protocolo de administración de la hidratación subcutánea sigue varias etapas precisas:

  1. Preparación : verificación de la prescripción médica, preparación del material estéril, higiene de manos mediante fricción hidroalcohólica y uso de guantes no estériles.
  2. Desinfección : la zona de inyección se desinfecta cuidadosamente con la ayuda de una solución antiséptica.
  3. Inserción : la aguja se inserta en el tejido subcutáneo con un ángulo de aproximadamente 45 grados, y luego se fija con un apósito transparente.
  4. Ajuste : la perfusión se ajusta a un flujo de 1 a 2 mililitros por minuto.
  5. Vigilancia : el sitio es objeto de una vigilancia regular para detectar cualquier signo de inflamación, edema, enrojecimiento o infección.

Duración y ritmo de la perfusión

El flujo recomendado se sitúa entre 1 y 3 mililitros por minuto, es decir, aproximadamente 40 a 125 mililitros por hora. Una perfusión estándar permite la administración de 500 a 1500 mililitros por sitio en 24 horas. Con dos sitios de inyección, es posible administrar hasta 3000 mililitros por día.

El sitio de inyección puede conservarse entre tres y siete días en ausencia de complicaciones. Esta duración prolongada representa una ventaja frente a la vía intravenosa, que requiere cambios más frecuentes.

La perfusión puede ser continua durante 24 horas o programada en franjas horarias, especialmente nocturnas, con el fin de preservar la movilidad y la autonomía del paciente durante el día.

 

Las ventajas de la hidratación subcutánea

La hidratación subcutánea presenta numerosas ventajas que explican su uso creciente en geriatría y en cuidados paliativos :

  • Simplicidad de implementación : administración rápida sin competencias técnicas avanzadas.
  • Comodidad del paciente : preservación de la movilidad y limitación de las restricciones ligadas a los accesos venosos.
  • Riesgos de complicaciones reducidos : ausencia de flebitis, riesgo infeccioso sistémico casi nulo y menor traumatismo venoso en comparación con la vía intravenosa.
  • Coste moderado : posibilidad de realización a domicilio, evitando hospitalizaciones costosas.
  • Versatilidad : también permite la administración de ciertos medicamentos.

 

Hidratación subcutánea a domicilio: ¿cómo funciona?

La hidratación subcutánea a domicilio requiere una coordinación entre su médico de cabecera y un servicio de cuidados de enfermería. Una prescripción médica detallada especifica el tipo de solución, el volumen, el flujo y la frecuencia de administración. 

Un enfermero formado se desplaza a su domicilio para realizar los cuidados según el protocolo establecido. Esta organización permite entonces una continuidad asistencial del paciente en un entorno familiar, garantizando al mismo tiempo una atención de calidad.

 

Preguntas frecuentes sobre la hidratación subcutánea

¿Es doloroso?

La hidratación subcutánea suele ser poco dolorosa. Puede sentir un ligero pinchazo durante la inserción de la aguja. Puede aparecer una sensación de tensión local durante la perfusión, pero sigue siendo bien tolerada.

¿Cuánto dura una sesión?

La duración varía según el volumen prescrito por el médico, generalmente entre dos y ocho horas. El flujo se adapta a sus necesidades y a su tolerancia. En determinadas situaciones clínicas particulares, especialmente en cuidados paliativos o para mantener una hidratación constante, puede realizarse de forma continua durante 24 horas.

¿Puede utilizarse en niños?

La hidratación subcutánea se utiliza raramente en niños, ya que generalmente se prefiere la vía intravenosa. No obstante, puede contemplarse en determinadas situaciones específicas por decisión médica.

¿Cuál es el coste de una hidratación subcutánea?

La hidratación subcutánea está cubierta por el Seguro de Salud cuando se prescribe médicamente. A domicilio, en el marco de una hospitalización a domicilio, la cobertura suele ser completa. Verifique las condiciones con su caja de seguro de salud y su mutua.

 

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