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Deshidratación intracelular: comprender, detectar y prevenir

Sin duda imagina la deshidratación como una simple falta de agua en el cuerpo. Sin embargo, se trata de un fenómeno mucho más complejo. Resulta de un desequilibrio entre los diferentes compartimentos hídricos del organismo y puede adoptar varias formas. Entre ellas, se distingue la deshidratación intracelular (DIC), que afecta directamente a las células y altera su funcionamiento. Sus efectos sobre la salud, especialmente en los planos neurológico y metabólico, están lejos de ser insignificantes.

 

¿Qué es la deshidratación intracelular?

Para comprenderlo mejor, imagine que los líquidos de su cuerpo circulan entre dos grandes espacios: el interior de las células, llamado sector intracelular, y el medio que las rodea, denominado extracelular, que comprende el plasma sanguíneo y los tejidos intersticiales.

En condiciones normales, estos dos compartimentos intercambian agua y electrolitos según el principio de ósmosis : los fluidos se desplazan del medio menos concentrado en solutos hacia el que lo está más, para mantener así el equilibrio.

Cuando la concentración de partículas disueltas aumenta en la sangre —por ejemplo, en caso de hipernatremia (nivel de sodio demasiado elevado)— el agua sale de las células para unirse al medio exterior. Esto es lo que provoca la deshidratación intracelular o hiperosmótica. Corresponde, por tanto, a una disminución significativa del volumen hídrico en el interior de sus células.

Deshidratación intra vs extracelular: ¿cuál es la diferencia?

Por el contrario, la deshidratación que afecta al líquido alrededor de las células se manifiesta sobre todo por una disminución de la presión arterial, una hipotensión, y a veces un choque hipovolémico. Se produce durante vómitos importantes, diarreas graves o hemorragias.

En la práctica, no es raro que ambas formas coexistan cuando los dos medios se ven afectados simultáneamente. Entonces se habla de deshidratación global.

 

¿Cuáles son las causas de la deshidratación intracelular?

Tras haber definido este fenómeno, examinemos ahora los diferentes factores que originan este desequilibrio.

Aportes insuficientes

Cuando sus aportes son demasiado bajos, el cuerpo intenta compensarlo recurriendo a las células. Esta situación afecta especialmente a las personas mayores, los lactantes y los pacientes dependientes.

Diabetes insípida y alteraciones hormonales

La diabetes insípida se caracteriza por un déficit o una resistencia a la hormona antidiurética (ADH), también llamada vasopresina. A causa de esta alteración, orina mucho, aunque no beba lo suficiente. Esta eliminación masiva de orina provoca una concentración de sales en el plasma, obligando al agua a salir de las células para corregir el desequilibrio osmótico.

Fiebre, esfuerzos intensos, exposición al calor

En estas situaciones, el cuerpo pierde mucho líquido por la sudoración y por evaporación cutánea. Sin una compensación adecuada, la sangre se vuelve más concentrada en partículas y crea las condiciones de una hipernatremia secundaria

Medicamentos diuréticos o laxantes

Algunos diuréticos o laxantes (a menudo prescritos contra la hipertensión o la insuficiencia cardíaca) aumentan la diuresis. Esto eleva la osmolalidad sérica y provoca un movimiento de fluidos desde el interior de las células hacia el exterior. 

 

¿Cuáles son los signos clínicos de una deshidratación intracelular?

Ahora que ha comprendido de qué se trata, veamos cómo puede manifestarse este desequilibrio y qué síntomas deben alertarle.

Trastornos neurológicos: confusión, somnolencia, agitación

Su cerebro es uno de los primeros órganos afectados. Por eso las primeras manifestaciones suelen ser de tipo neurológico. Puede presentar:

  • una confusión mental;
  • una somnolencia inusual;
  • irritabilidad o una agitación repentina.

En su forma aguda o grave, pueden producirse convulsiones o incluso un coma, debido al sufrimiento cerebral.

Fatiga, sed intensa, sequedad de las mucosas

El indicador más evidente es las ganas intensas de beber, señal de que su organismo intenta corregir la situación. Esta sensación suele ir acompañada de sequedad de las mucosas (boca seca, lengua pastosa…) y de una fatiga general.

Su piel también podría perder su elasticidad normal. El pliegue cutáneo tras pellizcarla tarda más en desaparecer de lo normal.

Pérdida de peso rápida, tensión baja, trastornos urinarios

También puede observar:

  • una pérdida de peso rápida, sobre todo si el desequilibrio afecta a la vez a ambos compartimentos;
  • mareos al levantarse que reflejan una caída de la presión arterial en posición de pie;
  • una orina más oscura y escasa, porque sus riñones intentan retener la máxima cantidad de líquido posible (salvo en algunos casos particulares como la diabetes insípida).

 

¿Cómo diagnosticar una deshidratación hiperosmótica?

Ante estas señales, un diagnóstico preciso es esencial para identificar la causa del desequilibrio.

Diagnóstico clínico: observación de los síntomas

Su médico comienza con un examen clínico minucioso. Se interesa por sus hábitos de hidratación, busca una posible fiebre, examina sus tratamientos en curso e intenta detectar posibles pérdidas hídricas (sudoración importante, diarrea, vómitos).

A continuación, busca los síntomas mencionados anteriormente: fatiga, confusión, sequedad bucal o bajada de tensión...

Esta primera evaluación suele permitir sospechar el problema y estimar su gravedad (leve, moderada o grave).

Pruebas complementarias: ionograma sanguíneo, osmolaridad, urea

Para confirmar el diagnóstico, puede prescribirse una serie de análisis biológicos:

  • Ionograma sanguíneo: mide los principales electrolitos de la sangre (sodio, potasio, cloro, bicarbonatos) para identificar el tipo de desequilibrio.
  • Osmolaridad plasmática : informa sobre la concentración de partículas disueltas en la sangre (sales, glucosa, urea). Una osmolaridad elevada suele indicar una pérdida de fluidos en el interior de las células.
  • Urea y creatinina : su aumento en la sangre permite controlar la función renal.

Identificar los desequilibrios intra vs extra

El conjunto de estas pruebas permite determinar si el desequilibrio afecta principalmente al interior de las células o al espacio exterior.

A veces, los resultados pueden revelar una hiponatremia por hiperhidratación intracelular, situación inversa que corresponde más bien a un exceso de agua en el interior de sus células.

En algunos casos, es necesaria una hospitalización urgente, a menudo en un servicio de nefrología o de cuidados intensivos.

 

Tratamiento y prevención

Rehidratación: soluciones orales o perfusiones adaptadas

En las formas leves a moderadas, la rehidratación oral es la opción preferida. Será necesaria una perfusión intravenosa en los casos más graves o si no puede beber. El tipo de solutos (hipotónicos o isotónicos) y la velocidad de administración se ajustarán en función de los resultados de sus análisis y de su estado general. 

Una corrección demasiado rápida puede ser peligrosa. En efecto, una afluencia brusca de líquido a sus células podría provocar un edema cerebral. Por eso los protocolos médicos recomiendan una disminución progresiva de la natremia.

Paralelamente, también debe proponerse un tratamiento adaptado de la causa subyacente (diabetes insípida, fiebre, diarrea, etc.). 

Este enfoque global permite corregir no solo las consecuencias, sino también el origen del desequilibrio, reduciendo así el riesgo de recaída.

Prevención

La prevención sigue siendo su mejor protección. Se basa en adaptar sus aportes hídricos a sus necesidades reales, que varían según su edad, su masa corporal, su nivel de actividad física y las condiciones climáticas.

  • Adultos: consuma a pequeños sorbos hasta 1,6 a 2 L al día.
  • Deportistas: beba antes, durante y después del esfuerzo, siguiendo un plan de hidratación adaptado a su perfil.
  • Niños y personas mayores: ofrézcales de beber regularmente, ya que no siempre lo expresan espontáneamente.
  • En caso de mucho calor: aumente su ingesta y beba más, aunque no sienta la necesidad.

Evite contar las bebidas azucaradas, alcohólicas o demasiado cafeinadas dentro de sus aportes hídricos.

Vigilancia en el entorno médico

Si está hospitalizado, su índice ponderal se controlará regularmente. Una pérdida de peso rápida puede ocultar un desequilibrio que debe corregirse sin demora para evitar cualquier descompensación.

El personal sanitario también controla sus entradas y salidas hídricas, verifica el color y la cantidad de la orina, y permanece atento a cualquier señal de fatiga o confusión.

Este seguimiento riguroso permite anticipar los desequilibrios antes de que se agraven, en particular en el paciente de edad avanzada o con enfermedades crónicas.

 

Preguntas frecuentes sobre la deshidratación intracelular

¿Cuáles son los signos de deshidratación intracelular?

Sed intensa, sequedad bucal, fatiga, alteraciones neurológicas (confusión, agitación) y coma en los casos graves.

¿Cuáles son las causas de la deshidratación hiperosmótica?

Aportes insuficientes, enfermedades endocrinas, calor, esfuerzo, medicamentos diuréticos o pérdidas masivas (vómitos, diarreas).

¿Qué puede provocar una deshidratación celular?

La ósmosis: si la sangre se vuelve demasiado concentrada en sal o azúcar, el agua sale de las células para restablecer el equilibrio.

¿Cómo reconocer una hiperhidratación intracelular?

Se produce sobre todo durante una hiponatremia grave. Sus síntomas son: cefaleas, náuseas, vómitos, problemas neurológicos e incluso edema cerebral en los casos extremos.

 

Conclusión

La deshidratación intracelular es un desequilibrio grave que afecta directamente a sus células. Puede deberse a una simple falta de agua, pero también a enfermedades o tratamientos específicos. Para protegerse, permanezca atento a las señales precoces. El diagnóstico médico, respaldado por análisis biológicos, permite actuar rápido y elegir la estrategia de rehidratación adecuada. Al adoptar gestos sencillos (beber regularmente, adaptar sus aportes, vigilar a las personas frágiles), reducirá considerablemente los riesgos y preservará el equilibrio vital de su organismo.


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