El agua, un elemento vital del cuerpo humano
El agua es indispensable para el buen funcionamiento de su organismo: desde el mantenimiento del calor corporal hasta la eliminación de toxinas. Representa aproximadamente el 60 % del peso corporal en el adulto y hasta el 75 % en el lactante. Interviene especialmente en la digestión, la circulación sanguínea, la regulación del calor corporal y la eliminación de desechos. Y una falta de aporte de agua , incluso moderada, puede alterar rápidamente su rendimiento físico y mental.
El agua corporal se distribuye en dos grandes compartimentos:
- el agua intracelular: contenida en el interior de las células, participa en las reacciones metabólicas y en el mantenimiento del volumen celular.
- el agua extracelular: incluye el plasma sanguíneo (20 a 25 %), el líquido intersticial (75 a 80 %), la linfa y el líquido cefalorraquídeo (presente en el tejido que rodea el cerebro). Es esencial para el transporte de nutrientes, desechos y la comunicación celular.
El cuerpo mantiene su equilibrio hídrico gracias a una coordinación precisa entre el cerebro (hipotálamo), las hormonas y los riñones. Una pérdida hídrica no compensada puede provocar fatiga, dolores de cabeza o incluso una disminución de la concentración.
Los principales roles del agua en nuestro organismo
Regulación de la temperatura corporal (termorregulación)
El agua contribuye activamente al ajuste de su calor corporal. Durante un esfuerzo o con mucho calor, la evaporación del sudor ayuda a evacuar el exceso de calor. La sangre, rica en agua, transporta este calor desde los órganos hasta la piel, donde se libera. Sus vasos sanguíneos se dilatan para facilitar esta disipación, o se contraen para limitarla cuando hace frío. Si el aporte hídrico es insuficiente , ¡estos mecanismos pierden eficacia!
Mantenimiento del volumen sanguíneo y de la presión arterial
El agua es esencial para mantener un volumen sanguíneo estable y una presión arterial suficiente, garantizando la actividad óptima del corazón y de los vasos. Su sangre, compuesta en gran parte por agua, asegura el transporte de nutrientes, oxígeno y hormonas. Cuando las reservas de agua disminuyen, se espesa, lo que ralentiza la circulación. Esto puede provocar una bajada de tensión, mareos o un malestar.
Funcionamiento de los riñones y eliminación de desechos
Sus riñones filtran permanentemente su sangre para eliminar los desechos metabólicos, como la urea o el exceso de sales. Este proceso depende de un aporte suficiente de agua a diario. El agua permite diluir estos desechos para eliminarlos eficazmente por la orina. Si no bebe lo suficiente, su orina se vuelve más concentrada, lo que puede alterar el buen funcionamiento renal. A largo plazo, esto aumenta el riesgo de desarrollar cálculos renales.
Producción de saliva y digestión
Su saliva, compuesta en un 99 % por agua, desempeña una función importante en la digestión. Humedece los alimentos, facilita la masticación, la deglución, así como la degradación de los azúcares. Un aporte regular de agua es por tanto esencial desde las primeras etapas del proceso digestivo. En caso de deshidratación, la producción de saliva disminuye, lo que puede alterar la ingestión y provocar sequedad bucal.
Belleza y elasticidad de la piel
El agua es un elemento clave de la composición de su barrera cutánea . Su contenido de agua varía especialmente según las agresiones externas y la evaporación natural. Una piel bien hidratada es más flexible, lisa y luminosa. El agua asegura la elasticidad de los tejidos. Por el contrario, la falta de agua apaga el tono de la piel y acentúa las líneas finas. Beber lo suficiente es un gesto simple, pero fundamental para una epidermis sana.
Lubricación de las articulaciones y protección de los órganos
El agua es un componente esencial del líquido sinovial, que lubrica sus articulaciones limitando la fricción de los huesos entre sí. También participa en la correcta absorción de los impactos en los movimientos cotidianos. Un aporte óptimo de agua es por tanto indispensable para preservar la movilidad y el confort articular. El agua también contribuye a la protección de estructuras vitales como el cerebro, el corazón o el hígado.
¿Qué pasa si no bebemos suficiente agua?
Si no bebe suficiente agua, el cuerpo ya no logra compensar las pérdidas relacionadas con la orina, la transpiración y la respiración. Un déficit hídrico, incluso leve, puede provocar síntomas como la fatiga , dolores de cabeza o una disminución de la concentración. Pueden aparecer signos como una orina oscura , sequedad bucal y mareos. A largo plazo, la falta de agua puede aumentar especialmente el riesgo de cálculos renales o infecciones urinarias.
¿Y si bebemos demasiada agua?

Si bebe una cantidad demasiado importante de agua, esto puede provocar una hiponatremia, que corresponde a una baja concentración de sodio en la sangre. También puede sentir síntomas como náuseas, dolores de cabeza o confusión. Sin embargo, este fenómeno sigue siendo raro y ocurre principalmente en caso de un aporte masivo y rápido de agua.
¿Cuánta agua hay que beber al día?
La EFSA recomienda beber entre 1,5 y 2 litros de agua al día en niños mayores de 14 años, adultos y personas mayores. Los lactantes y los niños tienen necesidades específicas, adaptadas a su edad y a su peso. Estos valores de referencia para la ingesta total de agua incluyen el agua procedente del agua potable, de bebidas de todo tipo y de la humedad de los alimentos.
| Edad | Cantidad diaria |
|---|---|
| 0-6 meses | 100-190 ml/kg de masa del niño |
| 6-12 meses | 800-1000 ml |
| 12-24 meses | 1100-1200 ml |
| 2-3 años | 1300 ml |
| 4-8 años | 1600 ml |
| 9-13 años | 2100 ml para los niños 1900 ml para las niñas |
| 14 años y más, adultos y personas mayores | 2500 ml para los niños/hombres 2000 ml para las niñas/mujeres |
Sin embargo, es importante adaptar la ingesta hídrica según el esfuerzo físico, la temperatura ambiente y la alimentación. El color de la orina es un buen indicador del consumo hídrico: una orina clara es sinónimo de buena hidratación. Recuerde tener en cuenta el agua contenida en los alimentos, especialmente en las frutas y verduras.
¿Cuándo y cómo beber agua?
Los buenos momentos para hidratarse
Es importante beber a intervalos regulares a lo largo del día, y especialmente en momentos clave: al despertar, antes de las comidas y durante el esfuerzo físico. No espere a tener sensación de sed para beber: esta sensación aparece cuando el cuerpo ya está en déficit de agua. Adoptar estos reflejos simples ayuda a preservar su concentración y su bienestar.
Consejos prácticos
Para mantener un buen equilibrio de agua, beba pequeños sorbos a lo largo del día, en lugar de beber grandes cantidades de una sola vez. Lleve siempre una botella reutilizable con usted para acordarse de beber. Piense en aromatizar naturalmente el agua añadiendo unas rodajas de limón, hojas de menta o frutos rojos.
En resumen: el agua, fuente de vida y de salud
El agua es esencial para numerosas funciones metabólicas. Interviene especialmente en la regulación térmica, la digestión y la eliminación de desechos. Beber regularmente, incluso sin sed, es un gesto simple pero fundamental para la salud. Es adoptando este reflejo a diario como puede ayudar a sostener su energía, su concentración y su bienestar general.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es el papel del agua en el organismo?
El agua es indispensable para asegurar las funciones metabólicas del cuerpo humano: la termorregulación, el transporte y la excreción de desechos, la digestión, así como la protección de las articulaciones y de los órganos, entre otras.
¿Qué cantidad de agua hay que beber cada día?
Alrededor de 1,5 a 2 litros al día para los adultos, a adaptar según la actividad, el calor y la alimentación. Los aportes deben adaptarse para los lactantes y los niños menores de 14 años.
¿Se puede beber demasiada agua?
Sí, es posible beber demasiada agua, pero sigue siendo raro.
¿Qué pasa si no bebo suficiente?
La falta de agua, incluso leve, puede provocar fatiga, dolores de cabeza y una disminución de la concentración.
¿El agua ayuda a tener una piel bonita?
Sí, el agua contribuye a una mejor hidratación de la barrera cutánea, haciéndola más lisa y luminosa.
¿Debo esperar a tener sed para beber?
No, la sed es una señal tardía: es mejor beber regularmente durante el día.
¿El agua del grifo es tan buena como el agua embotellada?
Sí, en Francia está controlada y es segura, salvo indicación local en contrario.
Bibliografía
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