Los cambios de temperatura y los climas particularmente cálidos o fríos son muy deshidratantes para nuestro cuerpo. Es importante comprender el impacto de estos climas en nuestro cuerpo y recordar los consejos para evitar la deshidratación.
¿Cuáles son, entonces, los mecanismos implicados? ¿Cuáles son los buenos hábitos que hay que adoptar?
Clima cálido
Un clima cálido provoca un aumento de la temperatura central de su cuerpo.
Esto se traduce, en particular, en una tasa de sudoración más elevada, lo que provoca una pérdida de líquidos y electrolitos. Es a través de la sudoración que nuestro cuerpo se enfría.
Cuando la temperatura exterior es demasiado elevada, a nuestro cuerpo le cuesta enfriarse de manera eficaz. Esto puede provocar, en particular, el agotamiento por calor.
Realizar trabajo físico o realizar ejercicios de resistencia en altas temperaturas aumenta el riesgo de deshidratación. Esto acelerará la velocidad a la que su cuerpo pierde líquidos y provocará una deshidratación, especialmente si los electrolitos no se reponen.
Por lo tanto, hay que hidratarse continuamente para contrarrestar la deshidratación cuando hace calor, independientemente de su nivel de actividad. Esto permitirá reducir la temperatura corporal y reponer el líquido y las sales minerales que pierde al sudar. Por lo tanto, debe priorizarse un agua enriquecida con electrolitos y debe beberse antes de llegar a la etapa de la sed.
Aquí tiene algunos consejos para evitar la deshidratación en caso de mucho calor:
✓ Puede aromatizar su agua si eso le ayuda a beber más, lo que le permitirá combinar placer e hidratación.
✓ No espere a tener sed para beber; mantenga siempre agua disponible.
✓ Prefiera permanecer en un lugar fresco (o al menos a la sombra, al aire libre).
✓ Coma frutas y verduras ricas en agua y sales minerales (como pepino, sandía…) a lo largo del día para una hidratación aún mayor.
✓ Evite las bebidas que contienen cafeína u otros estimulantes; no constituyen líquidos de rehidratación adecuados, ya que son diuréticas.
✓ Evite el sol al mediodía; priorice el ejercicio temprano por la mañana o por la noche.
✓ Lleve protector solar y un sombrero; las quemaduras solares impiden que su cuerpo se enfríe correctamente.
✓ Lleve ropa ligera y holgada; esto permite una buena circulación del aire y ayuda a que el sudor se evapore.
Clima frío
No hay que descuidar el efecto del frío, que conlleva los mismos riesgos de deshidratación que la canícula.
El contacto de la piel con el aire induce un fenómeno natural de evaporación; una parte del agua contenida en la piel se evapora. Cuando hace frío, el aire es más seco, por lo que la pérdida de agua por vía cutánea se acentúa.
Además, el frío provoca una contracción de los vasos sanguíneos presentes en la superficie de la piel. Esto induce una disminución del flujo sanguíneo así como de la cantidad de agua transportada por la sangre. La hidratación natural de la piel es, por tanto, menor y no puede compensar la pérdida de agua al entrar en contacto con el aire frío y seco.
Cuando hace frío, la respuesta del cuerpo ante la sed disminuye (hasta un 40 %, incluso en caso de deshidratación). Esto ocurre porque nuestros vasos sanguíneos se contraen cuando tenemos frío para impedir que la sangre circule libremente hacia las extremidades. Esto permite al cuerpo conservar el calor al dirigir más sangre al corazón.
En invierno, la deshidratación se acentúa aún más debido a las variaciones de temperatura que sufre el cuerpo al pasar constantemente del calor al frío. La calefacción también contribuye a aumentar la pérdida de agua.
Cuando hace frío, perdemos más líquido debido a una mayor pérdida de agua a través de la respiración. Por ejemplo, cuando puede ver su propio aliento, en realidad es vapor de agua que su cuerpo expulsa. Cuanto más fría sea la temperatura y más intenso sea el ejercicio, más vapor de agua se pierde al respirar.
El sudor se evapora más rápidamente en el aire frío. A menudo pensamos que no sudamos cuando hace frío y está seco, porque el sudor tiende a evaporarse muy rápidamente. Este es otro factor que puede contribuir a una disminución de la sed.
Aquí tiene algunos consejos para evitar la deshidratación cuando hace frío:
✓ Procure una buena hidratación de la piel: aplique por la mañana y por la noche una crema hidratante (y un bálsamo hidratante para los labios) que ayudará a limitar la pérdida de agua en la superficie de la piel, reteniéndola en las células de la capa superior de la epidermis.
✓ Asegúrese de beber lo suficiente: 6 a 8 vasos al día, ya sea agua, infusión o caldo…
✓ Evite las variaciones bruscas de temperatura: los cambios frecuentes entre el calor y el frío acentúan la deshidratación. Priorice el uso de varias capas de ropa que puedan quitarse o añadirse según las necesidades. El objetivo es mantener una temperatura homogénea.
✓ Evite el sobrecalentamiento del hogar: un aire demasiado caliente y seco puede acentuar la deshidratación. Hay que poder controlar la temperatura del hogar. También hay que poder humidificar el aire ambiente; usar un humidificador de aire es un truco que ayuda a frenar la deshidratación. También hay que evitar las duchas y los baños demasiado calientes.
Ya sea, por tanto, en un clima cálido y húmedo o en un clima frío y seco, una buena hidratación es primordial para contrarrestar las consecuencias relacionadas con estos climas particularmente propicios para la deshidratación. Hidratarse correctamente, alimentarse de forma equilibrada y seguir nuestros consejos le permitirá mantenerse bien hidratado durante todo el invierno y todo el verano.
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