I) ¿Lo sabía? El contenido de agua del cuerpo humano.
Nuestro cuerpo está compuesto en un 60 % de agua. Por lo tanto, hay que aportarle constantemente este elemento para compensar su uso por nuestras células y órganos. Para ello, se recomienda beber de 1,5L a 2L de agua al día, en función de las necesidades específicas de cada uno, que varían según el sexo biológico, la edad, la actividad física o incluso las condiciones meteorológicas.
El cerebro, por su parte, no se queda atrás: está constituido en un 80 % de agua, lo que explica fácilmente la relación entre deshidratación y dificultades de concentración. En efecto, el aporte de agua por vía oral es esencial para el mantenimiento de nuestro volumen sanguíneo. Cuando este aporte no es suficiente, este volumen acabará disminuyendo, y la sangre circulará peor hasta el cerebro. Este último estará, por consiguiente, peor oxigenado. El aporte de agua es, por tanto, vital para las funciones biológicas del ser humano. Bastaría con permanecer solo unos días privado de agua para sucumbir. A modo comparativo, una persona correctamente hidratada podría sobrevivir sin comer unos cuarenta días.
II) El impacto de la deshidratación en sus funciones biológicas y cognitivas.
Una deshidratación moderada (<2 % del peso corporal) le hará sentir los siguientes síntomas: sequedad de boca, sed, orina concentrada y debilidad muscular. Además, quizá perciba fatiga y falta de concentración, cefaleas o incluso mareos, debidos a la falta de agua en su cerebro. Así, se ha podido observar en el ser humano una disminución de la productividad del 25 al 50 % para una deshidratación del orden del 3 %. Este estado es, por tanto, particularmente indeseable en época de repaso o de examen: es una fuente de dificultades de aprendizaje subestimada que, sin embargo, podría perjudicar su éxito.
Por el contrario, una buena hidratación favorecerá en usted unas capacidades de reflexión, memorización y concentración óptimas. La importancia del agua en la gestión del estado de ánimo le permitirá eventualmente gestionar mejor su estrés. Del mismo modo, se ha observado que el hecho de beber mucho antes de un ejercicio intelectual aumentaba el tiempo de reacción de manera nada despreciable Pero eso no es todo: mantener una buena hidratación tiene beneficios que van mucho más allá de la mejora de sus capacidades cognitivas. Esta también favorece la eliminación de toxinas por el cuerpo, permite regular su temperatura y mejorar su rendimiento físico. El agua en cantidad adecuada hace que sus riñones, así como su aparato digestivo, funcionen correctamente.
Así, al aportarle el agua que necesita, ¡cuidará de todo su organismo! Durante el periodo de exámenes, conviene mostrarse particularmente vigilante con estos aportes para llevar sus funciones cognitivas a su máximo potencial. Esto representa además una opción poco costosa y más saludable para potenciar su capacidad de concentración que el uso de ciertos medicamentos que, aunque a veces sean eficaces, siempre presentarán un riesgo relativo a su utilización.
II) ¿Cómo alcanzar una excelente hidratación? ¿Cómo puede ayudar Hydratis?
Ahora que está convencido de sus beneficios, solo queda una pregunta: ¿cómo hacer para alcanzar esta hidratación óptima?
Una sola consigna: beber! Y hacerlo una y otra vez. Para asegurarse de ello, puede basarse en reglas simples: en primer lugar, no espere a tener sed para hidratarse. En efecto, eso significa que ya se encuentra en un estado avanzado de falta de agua. En su lugar, lleve una botella con usted y fíjese objetivos a lo largo del día (por ejemplo, terminar su botella en las próximas dos horas, etc.).
En segundo lugar, esto es de sentido común, pero adapte su consumo a los cambios en su vida cotidiana: así, hidrátese aún más cuanto más alta sea la temperatura (en verano, o cerca de la chimenea en invierno), cuando prevea realizar una actividad física relativamente intensa o incluso cuando esté enfermo con fiebre.
Después, ¡no descuide su alimentación! En efecto, una buena parte de su aporte de agua puede provenir de la comida, en particular de las frutas y las verduras. ¡Esto representa más exactamente 1L de 2,5L de sus necesidades totales! Por ello, consuma frutas y verduras a voluntad y asegúrese de incluirlas en todas sus formas en su menú. Por ejemplo, puede complementar sus días con sopas y cremas que no harán sino perfeccionar su estado de hidratación. Por otra parte, es preferible evitar un consumo excesivo de bebidas alcohólicas que, sin siquiera hablar del riesgo adictivo que representan, tienen un efecto particularmente deshidratante para el cuerpo.
Asimismo, para maximizar su rendimiento durante los exámenes, puede optar por consumir soluciones de rehidratación oral, como las de la gama Hydratis. Estas contienen una multitud de minerales (magnesio, potasio...) y oligoelementos (zinc, manganeso...) que le aportarán numerosos beneficios, además de un aumento importante de la absorción de agua por el cuerpo. Esto le permitirá, en última instancia, adoptar una actitud proactiva respecto a la hidratación de su organismo y sus necesidades estarán mejor cubiertas.
No solemos pensar en corregir nuestro consumo de agua cuando presentamos déficits de concentración y memorización. La razón: pocos de nosotros saben que en realidad simplemente están deshidratados. Pero ahora que conoce bien la importancia de una buena hidratación para la plena eficacia de nuestras funciones cognitivas, ¡nunca más irá a la biblioteca o a la sala de examen sin su botella llena! ¡Paso al éxito!