• Santé et bien-être

La deshidratación causada por la quimioterapia

¿Qué es la quimioterapia, qué efectos secundarios provoca y cómo puede ayudar una hidratación profunda al paciente a superar estas pruebas?

 

¿Qué es la quimioterapia?

 

La quimioterapia forma parte del arsenal terapéutico utilizado para vencer el cáncer. A diferencia de la terapia dirigida, se trata de un tratamiento sistémico, es decir, que no se dirige a una parte del cuerpo en particular, sino que lo trata en su conjunto. Aquí se emplean medicamentos que eliminan las células cancerosas destruyéndolas o impidiendo su multiplicación. Entre las clases de medicamentos utilizados, se pueden citar los agentes alquilantes, los antimetabolitos o incluso los antimitóticos. La quimioterapia se administrará según ciclos, compuestos por un período de tratamiento seguido de un período de descanso, lo que dejará tiempo a las células sanas para restablecerse.

 

Su eficacia se obtiene, por desgracia, al precio de importantes efectos indeseables. En efecto, las células cancerosas a las que se dirige la quimioterapia son células con una división muy activa. Así, otras células de división rápida, como las de los folículos pilosos o del revestimiento del aparato digestivo, también podrán estar en el punto de mira de los medicamentos. Esto explica por qué algunos individuos sufrirán pérdida de cabello durante su tratamiento, o incluso importantes trastornos digestivos.

Pero entonces, ¿qué papel desempeña la hidratación en el proceso de quimioterapia? ¿De qué manera el mantenimiento de una buena hidratación puede limitar/aliviar algunos efectos indeseables del tratamiento?

Hydratis para optimizar la hidratación durante los tratamientos 

Hydratis propone soluciones de hidratación y rehidratación para beber particularmente útiles en personas deshidratadas. La empresa tiene como objetivo formular soluciones fáciles y agradables de beber que permitan aumentar la osmolaridad del líquido y así ser asimiladas y absorbidas por el organismo más rápidamente. Los productos Hydratis se ofrecen en cofres de oncología disponibles en farmacias. 

 

El agua como protección para los riñones 

Hay varias razones por las que la persona con cáncer debe procurar cubrir bien sus necesidades de agua. En primer lugar, uno de los efectos indeseables de esta terapéutica es la nefrotoxicidad. Así, para preservar sus riñones, se recomendará a la persona enferma aumentar su consumo de agua a lo largo de todo su tratamiento. Acompañado de una vigilancia renal en el hospital, esto tendrá el efecto de intensificar la eliminación de los medicamentos por los riñones, lo que permitirá disminuir su toxicidad.

 

La persona expuesta a la quimioterapia puede adoptar diferentes estrategias para hidratarse en profundidad. Por lo general, se le recomienda beber hasta dos litros de agua al día. Además del agua mineral, podrá beber infusiones, sopas o zumos de frutas, aunque estos últimos deberán limitarse teniendo en cuenta su carácter ácido. Para seleccionar las bebidas más adecuadas, el paciente podrá pedir consejo al equipo médico que lo acompaña. Además, tomará la precaución de enjuagarse la boca después de consumir bebidas azucaradas para limitar la aparición de aftas. En algunos casos, el oncólogo pondrá en marcha una hiperhidratación: esto consiste en una perfusión de líquido fisiológico además de una hidratación oral importante.

 

 

La hidratación para aliviar los trastornos del sistema digestivo

 

Del mismo modo, el agua puede desempeñar un papel beneficioso a nivel del sistema digestivo. En efecto, la quimioterapia suele ser fuente de múltiples trastornos gastrointestinales, muy molestos para el enfermo. Entre ellos, la diarrea, las náuseas y los vómitos son, por desgracia, moneda corriente. Además, la persona en quimioterapia puede sufrir una disminución de sus defensas inmunitarias, lo que la hará más vulnerable a las infecciones digestivas provocadas por diversos virus o bacterias.

Ahora bien, el principal riesgo que puede representar la diarrea es la deshidratación. Los síntomas de esta son, por supuesto, la sensación de sed, pero también la boca seca o la orina concentrada y, cuando se instala de forma grave, puede ser muy peligrosa. Por lo tanto, hay que procurar compensar atentamente las pérdidas de agua hidratándose de manera adecuada. Se aconseja al enfermo beber en gran cantidad y fraccionar la ingesta para no contribuir aún más a la aparición de vómitos.

 

Por otra parte, el agua en sí misma puede proceder preferentemente de marcas variadas. Esto permitirá aportar minerales complementarios y, además, algunas aguas tienen un alto contenido en bicarbonato de sodio, lo que, como complemento de los medicamentos antieméticos, ayudará a atenuar las náuseas. Del mismo modo, existen soluciones comerciales de rehidratación, que concentran numerosos minerales, lo que ayudará a la persona a obtener una hidratación óptima. No obstante, hay que tener presente que toda nueva iniciativa de tomar un medicamento, complemento alimenticio o producto de fitoterapia debe someterse al médico, que juzgará su beneficio y riesgo en función de la situación. 

 

También puede aparecer estreñimiento como reacción a los tratamientos analgésicos o a los medicamentos antieméticos. En esta situación, la hidratación también es importante, ya que una carencia de agua favorece el endurecimiento de las heces. El médico podrá eventualmente prescribirle un tratamiento medicamentoso adecuado, compatible con la quimioterapia y los tratamientos concomitantes.

 

 

La hidratación para aliviar la irritación de la piel

 

Otro efecto indeseable visible de la quimioterapia es la xerosis: una sequedad cutánea intensa provocada en esta situación por una alteración de la barrera cutánea a causa del tratamiento medicamentoso. Algunas zonas se ven particularmente afectadas: dedos de los pies, talones y dedos. Esta sequedad se manifiesta por una descamación de la piel y, a veces, picor, lo que constituye una sensación desagradable más para el paciente. Por desgracia, una buena hidratación por vía oral no siempre basta para neutralizarla, pero afortunadamente existen productos dermocosméticos especialmente diseñados para las personas con cáncer y compatibles con el tratamiento medicamentoso: cremas hidratantes y nutritivas, aceites de ducha o incluso esmaltes para las uñas fragilizadas por la quimioterapia.


En conclusión, la quimioterapia es una etapa generalmente desafiante para la persona con cáncer, pero los avances en la medicina hacen que esta terapéutica sea cada vez más segura y eficaz. El paciente estará acompañado durante todo el proceso y podrá contar con el equipo sanitario para ayudarle a superar las dificultades que plantea. Así, una buena hidratación podrá a veces aliviarle en diversos aspectos negativos del tratamiento medicamentoso y ayudarle a cuidar de su cuerpo, lo que le proporcionará, con un poco de suerte, momentos de consuelo.