La importancia del sueño para la salud
Al igual que la hidratación, el sueño tiene un impacto real en la salud. En efecto, un sueño de duración y calidad adecuadas permite mejorar el estado general de la salud mental y física.
Papel del sueño en la salud
El sueño es una de las únicas funciones reparadoras que permiten al organismo recuperar su energía. Es esencial para el organismo porque ayuda a mantener y regular varias funciones vitales. Otro punto importante, un buen sueño es necesario para el desarrollo y la restauración de la inmunidad.
Durante el sueño (precisamente la fase de sueño paradójico), toda la información y las emociones acumuladas a lo largo del día son clasificadas por el cerebro, lo que contribuye a consolidar la memoria y a estimular el aprendizaje.
Un sueño de buena calidad es esencial para la recuperación de la fatiga psicológica. Permite regular el estado de ánimo, las emociones y el comportamiento. Dormir bien también es eficaz para afrontar mejor el estrés.
Al favorecer la recuperación de la fatiga física, el sueño permite reconstituir las reservas energéticas y las células musculares y nerviosas, producir hormonas de crecimiento así como regular la glucemia.
De media, son necesarias de 7 a 9 horas de sueño por noche para asegurar las actividades diarias de forma óptima y aumentar la esperanza de vida.
Efectos de la falta de sueño en la salud
La falta de sueño puede tener numerosos efectos perjudiciales sobre la salud, tanto a nivel físico como emocional.
En primer lugar, tiene consecuencias sobre las capacidades cognitivas. Puede perjudicar la atención así como la vigilancia, al tiempo que reduce la capacidad de sentir, imaginar y crear.
La falta de sueño también afecta al estado de ánimo y a las emociones, y puede favorecer estados de estrés, nerviosismo, irritabilidad y una bajada de moral, pudiendo conducir, en los casos más graves, a una depresión.
Cuando la falta de sueño es crónica, aumenta los riesgos de enfermedades cardiovasculares a causa de una sobreproducción de hormonas. Estas últimas aumentan la tensión arterial así como el colesterol malo, y alteran el metabolismo de la glucosa pudiendo llevar a una diabetes de tipo 2, e incluso a la obesidad. Estas comorbilidades contribuyen a aumentar el riesgo de ictus, infarto o enfermedad coronaria.
Además, una duración insuficiente del sueño puede provocar un aumento de peso. Durante el descanso, el cerebro está en constante actividad para restablecer el equilibrio hormonal. La privación de sueño influye en la actividad metabólica al reducir el gasto energético, provoca una sobreproducción de grelina (hormona del hambre) y una disminución de la leptina (hormona de la saciedad). Esto causa una importante sensación de hambre y favorece las ganas de picar entre horas. Los centros de recompensa del cerebro tienden a activarse, atrayendo así al consumo de alimentos grasos, azucarados o salados.
Por último, dormir menos disminuye las defensas inmunitarias. En efecto, si el sueño está alterado, las células inmunitarias no pueden desempeñar plenamente su función dentro del organismo. El número y la calidad de los glóbulos blancos, que permiten combatir las infecciones y los virus, corren el riesgo de verse alterados. Lo mismo ocurre con los linfocitos, que producen los anticuerpos. Por lo tanto, al dormir poco, se es más propenso a enfermar.
Consejos para recuperar un sueño reparador
Para dormir bien por la noche, hay que tener en cuenta varios factores. Aquí tienes algunos consejos simples y eficaces para recuperar un sueño reparador y mejorar la calidad de vida:
- Dormir a horas regulares: es esencial acostumbrar al cuerpo al ritmo vigilia/sueño levantándose todos los días a la misma hora. Unas horas de acostarse y de despertarse demasiado variables pueden alterar, a largo plazo, el reloj interno.
- No hacer actividad deportiva por la noche: la actividad deportiva es esencial para mantenerse en buena salud. Sin embargo, no se recomienda practicarla por la noche porque aumenta el ritmo cardíaco, mantiene una temperatura corporal más elevada y despierta al organismo, alterando así el ritmo biológico.
- Cenar ligero: una digestión difícil puede contrariar el sueño, es mejor evitar las cenas demasiado copiosas antes de acostarse. Algunos alimentos deben priorizarse, como los carbohidratos lentos del tipo féculas (pasta, arroz); ayudan al cerebro a segregar serotonina, hormona de la tranquilidad y del adormecimiento.
Además, se aconseja cenar lo más temprano posible porque la digestión aumenta la temperatura corporal.
- Evitar el consumo de sustancias excitantes: el café, el té, los refrescos, el alcohol, el tabaco así como la vitamina C pueden retrasar el sueño y facilitar despertares durante la noche.
- Alejarse de las pantallas: debido a la luz azul que emiten, las pantallas forman parte de los peores enemigos del sueño. Esta última estimula los receptores de la retina y les envía una señal de vigilia que altera la secreción de melatonina (hormona del sueño). Esto provoca, por tanto, dificultades para conciliar el sueño y un sueño de mala calidad. Es preferible sustituirlas por la lectura de un libro o una actividad de relajación (la meditación, por ejemplo).
- Tomar complementos alimenticios específicos para el sueño: para recuperar un sueño de calidad, existen complementos alimenticios naturales y ricos en plantas calmantes. Sin generar dependencia y sin peligro para la salud, permiten regular el sueño, aliviar los estados de estrés y el insomnio que pueden estar relacionados.
Estos complementos alimenticios son alternativas eficaces a los tratamientos medicamentosos químicos, como los somníferos o los ansiolíticos.
Délicure, una marca de complementos alimenticios veganos, naturales y 100% Made in France, propone precisamente gummies para mejorar la calidad del sueño (hacer un enlace con la página del producto Gummies Sueño). Su composición rica en plantas relajantes (tilo, pasiflora y amapola), melatonina (hormona del sueño) y vitaminas (B5 y B6) favorece la relajación antes de acostarse, facilita un rápido adormecimiento y contribuye así a luchar contra el insomnio.
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Cada vez más famoso en Francia, el CBD (o cannabidiol) es una molécula procedente de la planta de cáñamo. Se trata de uno de los numerosos compuestos del cannabis. A diferencia del THC, el CBD no provoca efectos psicotrópicos y no crea dependencia, por lo tanto no se considera un estupefaciente.
El CBD posee numerosas propiedades calmantes a nivel del sistema nervioso, permite luchar eficazmente contra el estrés; así como propiedades antiinflamatorias, por lo que puede utilizarse en caso de dolores leves a moderados. El CBD también es eficaz para luchar contra los trastornos del sueño porque, al favorecer la relajación y el descanso, permite facilitar el adormecimiento y limitar los despertares nocturnos.
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Cada caramelo contiene 10mg de CBD puro al 99%, ideal para elegir con precisión la cantidad de CBD que se desea consumir.
En caso de trastornos del sueño importantes y repetitivos que perjudiquen la calidad de vida, se recomienda consultar a un médico para encontrar un tratamiento adecuado.