La temporada invernal está a punto de llegar a su fin para Loévan Parand. A sus 26 años, el esquiador alpino francés acaba de cerrar un invierno clave en el circuito de la Copa del Mundo. Entre exigencias físicas, lucidez mental y una gestión minuciosa de los detalles, es momento de hacer balance y de proyectarse hacia una preparación estival que comienza en unas semanas.
De los Pirineos a los podios
Originario de Font-Romeu, Loévan Parand creció en los Pirineos. El esquí y el deslizamiento forman parte de su ADN familiar. Sus primeras sensaciones se remontan a la infancia.
« Empecé mis primeros deslizamientos sobre las nieves catalanas a los 18 meses, con mi abuelo, que después se convirtió en mi primer entrenador. »
Muy pronto, el entorno local se le queda pequeño. A los 14 años, deja sus montañas natales para unirse al Ski Club des Ménuires. Una elección temprana pero decisiva. Los resultados llegan: títulos de campeón de Francia, medallas y una progresión constante que confirma su potencial.
Loévan describe una progresión medida, construida por etapas, sin un golpe de efecto inmediato. Un momento importante para su carrera llega en 2023, con un tercer puesto en la clasificación general de la Copa de Europa en gigante.
« Fue en ese momento cuando me dije que podría competir con los mejores del mundo en un futuro cercano. »
El gigante, una evidencia
¿Cuál es tu especialidad y por qué te orientaste hacia esta disciplina?
El esquí alpino de competición se basa en cuatro disciplinas, divididas en dos categorías: la velocidad (descenso y super-G) y la técnica (gigante y eslalon).
Para Loévan, la elección del gigante nunca se planteó realmente. Era una evidencia. Es la disciplina que mejor le corresponde, física, técnica y sensorialmente.
« Es la disciplina “maestra” del esquí, la más fundamental. Aquella en la que las sensaciones son las mejores, ¡objetivamente, por supuesto! »
Entre bastidores de una semana de Copa del Mundo
¿Puedes describir una semana tipo de entrenamiento durante la temporada?
Loévan describe una organización milimétrica, totalmente ajustada a la carrera que se avecina.
Primero el viaje a través de los Alpes, luego los entrenamientos en pistas similares a las de la competición. Las mañanas se dedican al esquí. Las tardes, a la preparación física, mental, a la recuperación y al análisis en vídeo. A medida que se acerca la carrera, el volumen baja. La intensidad, en cambio, sube.
La víspera, todo se concentra. Loévan describe ese momento con precisión:
« Una última sesión corta de esquí, una sesión orientada al core, la velocidad y la explosividad, un discurso para motivar al equipo y una noche de sueño a menudo corta. ¡Y ya estamos en la salida de una Copa del Mundo! »
Un deporte individual, una aventura colectiva
¿Cómo está organizado tu equipo de entrenadores?
Loévan insiste en una de las particularidades de su deporte: el esquí alpino es individual en la pista, pero profundamente colectivo en su organización.
Alrededor de los atletas giran un head coach, entrenadores asistentes, un preparador físico, un fisioterapeuta… así como técnicos que preparan los esquís hasta la noche.
Estos últimos desempeñan un papel que va mucho más allá de lo técnico, explica.
« Conocen nuestras necesidades, nuestras emociones y el discurso que hay que dar antes de la carrera. Son las últimas palabras que escuchamos antes de lanzarnos, la última mirada que cruzamos. »
En el balance de este invierno, valora tanto sus actuaciones individuales como la calidad del colectivo: un apoyo constante en los momentos difíciles.
El largo camino de la preparación anual
¿Cómo preparas tu temporada? ¿Cuál es tu rutina?
La preparación comienza a finales de mayo, con un bloque físico de diez a quince semanas durante el verano, interrumpido por dos a cuatro semanas de esquí en glaciares.
Para describir este periodo, Loévan no se anda con rodeos.
« Son meses difíciles, exigentes física y mentalmente. Es la parte sumergida del iceberg para un esquiador de alto nivel. »
En septiembre, rumbo al hemisferio sur. Para los especialistas del gigante, dirección Ushuaia, en Argentina, para un mes de invierno austral con el fin de reencontrarse con condiciones cercanas a las de Europa. Regreso en octubre. Sölden abre la Copa del Mundo a finales de octubre. La temporada está lanzada.
La hidratación, un detalle que lo cambia todo

Como esquiador profesional, ¿hasta qué punto la hidratación es un reto en tu día a día?
Loévan es directo sobre el tema. Reconoce que la hidratación no es un detalle, es un parámetro de rendimiento por derecho propio.
« La hidratación ayuda a la concentración, a la lucidez que un esquiador necesita durante una carrera. »
Consciente de que el frío y la altitud acentúan los riesgos de deshidratación, el joven esquiador profesional se anticipa. Distribuye su hidratación a lo largo de todo el día.
Los errores que hay que evitar según él: « Esperar a tener sed para beber o beber en gran cantidad en momentos muy cortos ».
Como anécdota, recuerda una carrera en la que el agua de su bidón se había congelado:
« Tenía la impresión de tener las ideas confusas y de carecer de lucidez. »
¿Cómo se integra Hydratis en tu rutina?
Hydratis se ha integrado de forma natural en su día a día.
« Ya sea durante el esfuerzo o en la recuperación, Hydratis se ha convertido en un reflejo. »
Destaca la practicidad del producto. Simple de usar y fácil de transportar, sustituye a la bebida de esfuerzo azucarada y se asimila más fácilmente que el agua pura. Bastan dos pastillas en el bidón. Hydratis sirve de base en el día a día.
Loévan incluso nos confiesa haber desarrollado anclajes psicológicos con los sabores: melocotón durante el esfuerzo, menta para la recuperación.
Un punto de inflexión y ambiciones
Este invierno marca un verdadero punto de inflexión en su carrera. Por primera vez, Loévan se ha dedicado en un 90 % al circuito de la Copa del Mundo, el nivel más alto del esquí alpino. Los resultados acompañan: está en el top 5 en gigante en Turnau, y se acerca al top 30 mundial. Unas actuaciones que confirman la progresión iniciada en 2023.
Sus objetivos para la próxima temporada: clasificarse entre los 15 mejores del mundo y clasificarse para los campeonatos del mundo. A partir de finales de mayo, comienza la preparación estival. ¡Empieza un nuevo ciclo!
La motivación, por su parte, sigue profundamente ligada al placer.
« Soy un enamorado del esquí, del rendimiento y de la vida que me ofrece ejercer una profesión-pasión. »
Cuando los resultados no acompañan, se aferra a las sensaciones, al colectivo, al entorno. Su entorno le apoya al 100 % en su proyecto de alto nivel.
La última palabra
¿Qué mensaje te gustaría transmitir a los jóvenes esquiadores o a los fans?
A los jóvenes esquiadores, Loévan dirige un mensaje sencillo. El deporte sigue siendo un juego. La creatividad cuenta. El placer también. No existe una carrera tipo ni un modelo único a seguir. La autenticidad prima.
Una filosofía que atraviesa toda su trayectoria y que sigue guiando lo que viene. « Cada historia es única, ¡escribid la vuestra! Seguidnos, no dudéis en contactarnos y espero que nos crucemos sobre los esquís. »