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Hydratis acompaña a Romain Bruneau en su experiencia del Tor des Géants

Mi experiencia del Tor des Géants: un desafío fuera de lo común entre superación y asombro. El Tor des Géants es una de las carreras de ultra-trail más míticas del mundo: 335 km a través de los Alpes italianos, con más de 28 000 metros de desnivel positivo. Este año, alrededor de 1 200 corredores se lanzaron a la aventura, pero solo el 50 % logró cruzar la línea de meta. Para mí, era la primera vez, y estaba dividido entre la emoción y la aprensión: emocionado por la increíble belleza de los paisajes y por lanzarme a algo que no conocía, a lo completamente desconocido.

 

La preparación: material, nutrición e hidratación

Incluso antes de correr, la preparación fue un desafío en sí mismo. La elección del material es crucial en este tipo de carrera.

Hydratis me proporcionó una cantidad importante de flasks, y este material resultó ser una verdadera ventaja. Las aberturas, más anchas que las de otras marcas, facilitan el llenado. La rotación entre los flasks hacía que la logística fuera mucho más rápida y cómoda. En un desafío como este, la hidratación es un punto esencial. Una de las dificultades es el cansancio, que a veces dificulta mantener un buen nivel de hidratación. Gracias a la variedad de sabores que ofrece Hydratis, pude evitar esta monotonía y mantenerme bien hidratado durante toda la carrera.

El plan nutricional era igual de determinante. Había previsto entre 50 y 60 g de carbohidratos por hora, repartidos entre geles, alimentos sólidos, barritas, etc. Lo que aprecié especialmente fue la variedad de sabores: eso evita el rechazo y permite que la alimentación siga siendo agradable, incluso después de horas de esfuerzo intenso. Con la ayuda de mi equipo logístico, cada avituallamiento estaba planificado para ser rápido, eficaz y preciso, lo que me ofrecía una verdadera comodidad y me permitía concentrarme únicamente en la carrera.

 

La salida y las primeras horas: inmersión total

Desde los primeros kilómetros, la aventura me atrapó. La carrera es enorme, exigente y fascinante.

Conocí a Christophe, un corredor de 53 años, que había empezado a correr después de una experiencia de vida radicalmente diferente a la mía. Nuestros perfiles no tenían nada en común y, sin embargo, nos encontrábamos codo con codo en esta aventura. Estos intercambios me marcaron mucho: la diversidad de los participantes hace que la carrera sea única y enriquecedora, y cada encuentro añade una dimensión humana al esfuerzo.

 

El cansancio y el arte de la estrategia mental

Desde la primera noche, elegí no dormir, y luego gestionar mi descanso en pequeñas fases de unos 15 minutos. Me sentía muy bien, con una gran reserva de energía todavía. Todos los parámetros estaban bien gestionados: alimentación, hidratación, ritmo y temperatura.

A partir del kilómetro 90, durante la 6.ª ascensión y la 2.ª cumbre a más de 3 000 m, aparecieron dolores en las rodillas. Al llegar a una base médica, los médicos se mostraron escépticos: no pensaban que volvería a salir. Me colocaron un vendaje para mantener la articulación. Eso no quitaba el dolor, pero estabilizaba la rodilla y me permitía continuar. A pesar de sus dudas, reanudé la carrera, decidido y concentrado.

 

Mitad de carrera: superación, resiliencia y autohipnosis

Las noches eran gélidas, con temperaturas negativas y mucho viento. Para avanzar, utilicé una técnica cercana a la autohipnosis: dejar que mi cuerpo progresara sin exigir demasiado a mi mente, concentrándome únicamente en el movimiento, la respiración y el ritmo.

En esta etapa, empecé a compensar: utilizaba mucho más la pierna derecha, porque la izquierda me dolía demasiado al doblarla. Este método me permitió recorrer más de 110 km adicionales, a pesar del cansancio y del dolor, siguiendo gestionando mi nutrición y mi hidratación. Cada cumbre superada y cada descenso devorado reforzaban mi confianza y mi sensación de superación personal.

 

Final de carrera: dolor extremo y límites corporales

Más allá de los 200 km y de los 14 000 m de desnivel positivo, los dolores en las piernas se intensificaron. Los descensos, en un terreno muy técnico, se volvían extremadamente difíciles. Sentí descargas eléctricas en las piernas y mi estado de salud se deterioró rápidamente.

A pesar de este sufrimiento, continué un poco más, pero era consciente de que las consecuencias podían ser graves si persistía. Cada paso era un combate, cada subida un desafío adicional.

Esta experiencia me enseñó que, incluso con una buena preparación y una fuerte voluntad, el Tor des Géants sigue siendo un desafío de una intensidad poco común, donde el cuerpo tiene la última palabra.

 

Lo que aprendí y mis consejos

El Tor des Géants es una experiencia reveladora. Aprendí que:

  • La resistencia mental y la estrategia son esenciales, pero el respeto por el cuerpo es lo primero.
  • Probar el material y la nutrición antes de la carrera es indispensable.
  • Los flasks y las bebidas con sabores variados permiten optimizar la hidratación y
    evitar el hastío.
  • Un equipo logístico sólido es una gran ventaja para ganar comodidad y tiempo.

 

Conclusión: un desafío inolvidable

El Tor des Géants me dio una lección de humildad y una inmensa sensación de orgullo. Cada paso era una victoria, cada cumbre una hazaña y cada encuentro humano un momento precioso.