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La deshidratación en viaje: tren, avión, trek y paseos. ¿Cómo mantenerse en forma?

Para unas vacaciones o un viaje profesional, cada vez nos vemos más llevados a viajar, en coche o en transporte público. En espacios calefaccionados o climatizados, las temperaturas se optimizan para que podamos disfrutar de un viaje en buenas condiciones. Sin embargo, ¿nunca ha sentido esa sensación de piel seca o de sed, después de un viaje en tren o en avión? Los aires acondicionados y los espacios sobrecalentados privan a los ojos y a las mucosas de la humedad necesaria.

 

Por qué el aire es más seco durante un viaje

 

En avión, cuando nos encontramos a decenas de kilómetros de altura, el aire proviene de dos lugares: por una parte, el aire de la cabina se recicla (del orden del 70% del aire), y por otra parte, del exterior, renovando el aire en un 30%.

Ahora bien, la atmósfera es más seca a gran altitud (¡más seca que en el desierto!). Esto provoca que la higrometría (medida del grado de humedad de la atmósfera) de la cabina sea del 10%, mientras que en la vida cotidiana, en Francia por ejemplo, la higrometría es del orden del 60%.  Así, el nivel de humedad en la cabina es muy bajo. Los sistemas de humidificación tienden a elevar el nivel de humedad para la comodidad de los pasajeros, pero esto sigue siendo insuficiente y no supera el 25%.

 

En el tren, existe un sistema de calefacción o de climatización que varía según la estación, la exposición al sol o la afluencia. El aire acondicionado funciona allí de manera permanente. Ahora bien, uno de los principios del aire acondicionado es enfriar el aire y secarlo, permitiendo en espacios pequeños como el tren absorber la humedad ambiental creada por la actividad de los pasajeros.

Este aire con baja humedad y en circulación es bueno para mantener el aire puro, pero no favorece el equilibrio del agua en nuestro cuerpo.

 

En coche, el aire acondicionado es más fuerte delante que detrás. Si está dirigido hacia su rostro, el aire seco secará los ojos. Los mejores asientos se encuentran más bien en la parte trasera, y permiten beneficiarse de un confort térmico óptimo.

 

Por lo tanto, estamos constantemente expuestos a variaciones de temperatura y de humedad durante un viaje. De esta manera, se observa frecuentemente una modificación de nuestro contenido corporal de agua, llegando a veces hasta una molestia relacionada con la deshidratación.

 

 

Cómo se deshidrata nuestro cuerpo

 

Cuando el aire presente a nuestro alrededor es seco, es decir, con una humedad baja, el agua de nuestro cuerpo es atraída por las moléculas de aire más secas de la atmósfera. Podríamos comparar esto con el principio de la evaporación, por ejemplo. Así, durante un vuelo, ya sea de 2 h o de 12 h, nuestro cuerpo perderá su agua, en beneficio del aire presente en la cabina. Por lo tanto, de manera general, el cuerpo se deshidrata, provocando una sequedad de la piel y de las mucosas.

Otro fenómeno interviene, como un aire acondicionado dirigido directamente hacia el rostro, provocando sequedad ocular, sobre todo en las personas que usan lentillas: el aire enviado afectará la capa lipídica de la película lagrimal del ojo, barrera protectora natural. Una vez dañada, el agua de la película lagrimal se evapora, provocando una sensación de molestia y de sequedad.

 

En resumen, un aire más fresco y seco acentúa el efecto de pérdida de agua por los ojos y las mucosas.

 

Los efectos de la deshidratación durante el viaje

 

Los aires acondicionados y los espacios sobrecalentados privan a nuestro cuerpo de la humedad necesaria. En consecuencia, se observa frecuentemente una piel reseca y labios agrietados. Asimismo, la mucosa nasal se resecará, que para contrarrestar el fenómeno se humidificará un poco más, pudiendo provocar a largo plazo una rinitis. Sin esta barrera húmeda producida de forma natural, seremos más vulnerables a ciertos microbios. De manera más general, esta deshidratación provocará una sensación de fatiga.

 

En coche en particular, el peligro de conducir estando deshidratado está omnipresente. Algunos estudios afirman que es igual de peligroso conducir estando deshidratada que conducir en estado de embriaguez. Las consecuencias pueden ser visión borrosa, reflejos lentos, mareos y, de manera general, falta de concentración.

 

Como resultado, su boca, nariz, garganta, ojos o incluso su piel se volverán secos, nada demasiado grave. No obstante, es una sensación de fatiga y de deshidratación incómoda que es mejor evitar.

 

Cómo evitar la deshidratación durante el viaje

 

Antes del viaje.

Las soluciones son simples y diversas, y comienzan incluso antes del inicio del viaje. La mejor manera es procurar beber 1,5 l de agua al día, incluso en el día a día.

Además, un buen neceser de viaje debe tener en cuenta su hidratación. Antes de su salida, llévese crema hidratante y un bálsamo labial. En lo que respecta al avión, llévese una botella de agua antes del embarque. Si la molestia debida a la deshidratación es demasiado fuerte, se recomienda llevar gotas hidratantes para los ojos y un espray nasal, lo que permite paliar la sequedad ocular y prevenir las hemorragias nasales. ¿Tiene dificultades o no le gusta beber agua, no siente sed o necesita puntualmente una mejor hidratación? Hydratis le permitirá optimizar la absorción del agua por su cuerpo, gracias a una pastilla en un vaso de agua, y así prevendrá la deshidratación con vistas a un viaje en buenas condiciones.

 

Prepare un tentempié saludable según la duración del viaje: mezclas de pepino y frutas frescas para ayudar a mantenerse hidratado.

 

Durante el viaje:

Durante el viaje, beba al menos 1 l cada 4 horas. Dado que el riesgo de deshidratación es mayor durante un viaje, los aportes de agua deben aumentar en consecuencia.

Una alimentación rica en frutas y verduras frescas favorecerá su hidratación. En cambio, tentempiés que se ofrecen a menudo, como cacahuetes o galletas llenas de sal, provocarán una sensación de deshidratación.

Para evitar arruinar todos sus esfuerzos, diga no al alcohol, ya sea en las 24 h que preceden o que siguen al viaje. ¡Apartar la mirada ante la propuesta de una copa de vino durante el vuelo le hará un favor! En efecto, el alcohol provoca un estado general de deshidratación (cf. artículo resaca).

 

Para una piel hidratada, aplique de vez en cuando una crema facial o un sérum con aceites ricos para hidratar en profundidad las capas de su piel, junto con un bálsamo labial. De esta manera, la piel tirante y los labios agrietados no serán más que un mal recuerdo.

 

Asimismo, mantener un aire acondicionado suave dirigido a otro lugar que no sea su rostro puede ayudarle a evitar la sequedad ocular y sus síntomas asociados.

 

Después del viaje:

No olvide beber al menos 1 litro de agua en las horas siguientes al desembarque.

 

Los beneficios de Hydratis

 

Para estar hidratado de manera óptima con vistas a una reunión al otro lado del mundo, o a un viaje en familia, Hydratis enriquece su agua y previene las molestias de la deshidratación. ¡Dos pastillas Hydratis en una botella para la duración del viaje, y listo! Ricas en sales minerales y oligoelementos, estas pastillas permitirán una mejor absorción del agua. En consecuencia, Hydratis mejorará los mecanismos de protección de su cuerpo y aliviará la sensación de fatiga o la piel seca durante un trayecto largo.

 

 

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