• Santé et bien-être

El uso de la mascarilla y sus impactos en el bienestar

Cuando se respira con una mascarilla, los gases que se inhalan permanecen en su mayor parte bloqueados en el interior de la mascarilla y no pueden escapar correctamente.

Esto nos permite por supuesto evitar la transmisión de las gotículas de saliva y, por tanto, la transmisión de bacterias y microbios.

 

Pero, el aire inhalado no está entonces totalmente renovado en cada inspiración como sucede habitualmente y se sigue respirando un aire « reciclado ». Sin esta renovación de aire fresco, se respira un aire caliente que no se enfría correctamente. La mascarilla obstruye así la llegada de aire fresco hasta los pulmones, provocando una acumulación de calor en el interior del cuerpo y, sin una hidratación regular, aumenta el riesgo de deshidratación.

 

El uso de una mascarilla va acompañado así de un aumento de la temperatura de la piel y del aire, siendo el rostro más sensible al calor que otras partes del cuerpo (vascularización e inervación importantes). En efecto, el uso de la mascarilla se ha asociado, en el estudio OpinionWay para Climson, a una sensación de incomodidad térmica, caracterizada por un aumento de la humedad y de la transpiración en el interior de la mascarilla, favoreciendo la deshidratación de la persona que la lleva.

 

Tenga en cuenta que las personas que ya sufren de trastornos respiratorios serán las que más padezcan dificultades con el uso de la mascarilla (EPOC, neumopatía...) puesto que el uso de la mascarilla va a dificultar la correcta ventilación del organismo. Por lo tanto, hay que pensar en cambiarla con frecuencia (aproximadamente cada cuatro horas) para que siga filtrando bien y al mismo tiempo permita una cierta renovación del aire.

 

Nuestras recomendaciones

La hidratación tiene un papel primordial en la regulación de la temperatura corporal.

En efecto, cuando lleva una mascarilla durante períodos prolongados, es importante asegurarse de beber muchos líquidos, tomándose por ejemplo un momento cada hora para hidratarse bien y beber al menos 1,5 L al día.

Para maximizar la hidratación, es preferible evitar las bebidas alcohólicas y los líquidos como el café o el té que contienen cafeína, así como las bebidas gaseosas.

 

También se desaconseja realizar ejercicios físicos vigorosos llevando la mascarilla y es importante aumentar el tiempo de descanso. Un enfriamiento de la frente y de la nuca podrá ser útil, ya que el rostro contiene numerosas fibras nerviosas más sensibles a las variaciones de temperatura que el resto del cuerpo.

 

También es preferible evitar ponerse una mascarilla demasiado gruesa, o de un material que conserve demasiado el calor. Es mejor optar por una mascarilla de algodón o una mascarilla quirúrgica.

Para terminar, es necesario aprender a reconocer los signos de deshidratación:

  • Sed extrema
  • Boca y lengua secas
  • Orina poco frecuente y / o oscura
  • Mareos, confusión y dolores de cabeza

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